Seiscientas ilusiones de mejoramiento de vivienda, cero realidades
Denuncian que la convocatoria de subsidios de mejoramiento de vivienda en Piedecuesta generó expectativas en 600 familias sin contar con los recursos suficientes para cumplirla.
Denuncian que la convocatoria de subsidios de mejoramiento de vivienda en Piedecuesta generó expectativas en 600 familias sin contar con los recursos suficientes para cumplirla.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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En abril del 2024, 600 familias piedecuestanas recibieron una promesa que despertó esperanza: mejorar sus viviendas con subsidios cofinanciados por el Municipio de Piedecuesta y la Nación. Más de dos años después, la promesa sigue pendiente y las preguntas sobre su cumplimiento continúan sin respuestas claras.
En abril de 2024, cientos de familias piedecuestanas recibieron con esperanza el anuncio de una convocatoria para acceder a subsidios de mejoramiento de vivienda: $22 millones para el sector rural y $30 millones para el urbano. La Alcaldía promovió públicamente la postulación a 300 subsidios rurales y 300 urbanos. Para muchas familias, especialmente las de menores ingresos, aquella convocatoria significaba mucho más que una ayuda económica: era la posibilidad de mejorar las condiciones de vida de sus familias.
Sin embargo, desde entonces comenzaron a surgir preguntas que hoy, más de dos años después, siguen sin una respuesta satisfactoria.
Durante la discusión del Plan de Desarrollo Municipal 2024-2027, el Consejo Territorial de Planeación habría advertido que no estaban contemplados los recursos necesarios para cofinanciar con el Ministerio de Vivienda los 600 subsidios anunciados. Según lo planteado en ese momento, el municipio proyectaba oficialmente recursos únicamente para 40 mejoramientos de vivienda, más los 8 correspondientes a población víctima del conflicto. Es decir, 48 subsidios frente a una convocatoria que había generado expectativas sobre 600.
A pesar de esa evidente contradicción, el proceso de selección continuó. Más de mil familias, asumieron gastos para obtener documentos, certificados de libertad y tradición y demás requisitos. Las familias rurales, además, tuvieron que afrontar costos de transporte y desplazamiento. Incluso posteriormente, en junio de 2024, se anunció, mediante acto administrativo, la preselección de aproximadamente 420 postulantes.
Aquí surge una pregunta elemental: ¿cómo se puede convocar, seleccionar y generar expectativas en cientos de familias cuando, según el mismo Plan de Desarrollo, no estaban garantizados los recursos para cumplir la totalidad de lo anunciado?
No se trata solamente de una discusión presupuestal. Se trata de la confianza de los ciudadanos en sus instituciones. Cuando una administración pública anuncia un subsidio, cientos de personas organizan su tiempo, gastan dinero y depositan su esperanza en ese anuncio. Por eso, la planeación debe preceder a la publicidad y no al contrario.
Hoy, en agosto de 2026, más de dos años después de la aprobación del Plan de Desarrollo Municipal 2024-2027, ocurrida el 27 de mayo de 2024, y manteniéndose las mismas condiciones presupuestales que habían sido advertidas oportunamente por el CTP, muchas de esas familias continúan aferradas a la esperanza de recibir el subsidio.
Mientras tanto, las explicaciones de la Administración Municipal parecen trasladarse de una fecha a otra: primero, que en unos meses; luego, que antes de finalizar el año. Explicaciones que, a estas alturas, parecen más una burla que una respuesta seria y que, según lo expresado públicamente, incluso han sido reiteradas por el propio director de Vivienda Municipal ante medios de comunicación locales.
La comunidad merece conocer con absoluta claridad qué sucede con los subsidios de mejoramiento de vivienda. ¿Cuántos recursos fueron realmente apropiados para estos subsidios? ¿Por qué se realizaron convocatorias si, según lo proyectado en el PDM, no estaban garantizados los recursos para financiar la totalidad de estos subsidios? ¿Qué ocurrió con los recursos destinados a cumplir, por lo menos, la meta de 48 mejoramientos contemplada en el Plan de Desarrollo?
Piedecuesta necesita menos anuncios y más resultados. Porque detrás de cada postulación hay una familia que creyó que, por fin, su casa podría convertirse en un espacio más digno para habitar. Estamos a menos de 17 meses de culminar el actual periodo de gobierno, tiempo que la actual Administración Municipal debe aprovechar para dar solución, por lo menos, a los 48 subsidios contenidos en el PDM. No con el único objetivo de cumplir una meta, sino para responder a la confianza depositada por cientos de familias y reparar, en alguna medida, la ofensa que para ellas ha significado una espera que ya supera los dos años.