Suscribirse Iniciar sesión
Portada / Opinión/ Más allá del silencio
Opinión

Más allá del silencio

El caso de Rafa Poveda reabre el debate sobre el consentimiento: el silencio no equivale a una respuesta afirmativa y sin un sí verbal no hay autorización.

Únete a nuestro canal de WhatsApp Recibe lo más importante de El Frente al instante
Resumen con IA

El caso de Rafa Poveda reabre el debate sobre el consentimiento: el silencio no equivale a una respuesta afirmativa y sin un sí verbal no hay autorización.

Próximamente

Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.

Próximamente

El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.
Línea del tiempo · IA
····

··········

····

········

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.

Por: Maura Samara Suárez

Uno de mis podcasts favoritos es "Más allá del silencio", con Rafa Poveda. Esta semana, el movimiento "Yo te creo, colega" publicó una denuncia contra él que ha resultado muy polémica. Creo que la forma en que todos los involucrados han abordado esta situación ha sido incorrecta, y por eso quiero hablar un poco de consentimiento. Para quienes no conocen a Rafa Poveda: es un presentador muy reconocido en Colombia que actualmente conduce el podcast "Más allá del silencio", donde profundiza en distintas noticias del país, desde casos de violencia sexual, de género, feminicidios, entre otros de gran relevancia, hablando directamente con los involucrados e incluso dando micrófono a diferentes puntos de vista dentro de una misma noticia, siempre desde el respeto y sin revictimizar a los invitados.

Hay dos denuncias. La primera es anónima, de una mujer que asegura haber recibido insinuaciones inapropiadas por parte del presentador en su lugar de trabajo. La otra menciona que, tras tomar un curso con él, este la invitó a su casa y ejerció violencia sexual sin su consentimiento. Estas denuncias han sido muy comentadas porque numerosas mujeres han salido a defender a Rafa Poveda, señalando su ética de trabajo y que nunca vieron este tipo de situaciones tras trabajar con él por periodos prolongados. El presentador salió a dar su versión, rechazando los señalamientos, cuestionando la investigación de las periodistas de "Yo te creo, colega" y publicando la llamada sostenida con ellas antes de la divulgación. Además, solicitó acceso a la denuncia antes de su publicación, lo cual le fue negado.

Este caso es muy complicado porque a diferencia de otros casos realmente no hay pruebas de lo ocurrido, ni mensajes inapropiados o grabaciones, pero justamente por eso es tan difícil comprobar el acoso sexual. Ahora bien, considero que el trabajo de las periodistas también ha sido irresponsable, mas no innecesario. Sí me parece importante abrir estos espacios para que se haga algún tipo de justicia en estos casos, como ocurrió con Ricardo Orrego y Jorge Alfredo Vargas, cuando tras las denuncias salieron a hablar varias mujeres más. Cuando Rafa buscó a las periodistas, estas le dijeron que decidieron publicar la denuncia porque había un patrón; sin embargo, más adelante, en esa misma llamada, afirman que las denuncias corresponden a contextos y años diferentes, lo cual desacredita justamente ese patrón. Mencionan que son las víctimas quienes relatan los hechos y que ellas, las periodistas, no lo acusan de nada, cuando es evidente que toda publicación debería ir acompañada de una investigación. Dicen, además, que le dieron la oportunidad de replicar en las mismas condiciones que a las víctimas, pero se niegan a encontrarse con él cuando este pide que lo escuchen; solo aceptan hacerlo por video, así que, en realidad, no son las mismas condiciones.

Aquí la falta de rigurosidad no la tuvo la presunta víctima. Me parece increíble que todavía en 2026 no se entienda qué es el consentimiento, y que, si este no se otorga de forma verbal, se trata de abuso sexual. También hubo muchos hombres diciendo que entonces ya no se puede coquetear porque eso sería acoso sexual; y es cierto que muchas prácticas de "coqueteo" pueden terminar siéndolo. Realmente no sabemos qué pasó entre esas cuatro paredes, y probablemente nunca lo sabremos con certeza. Pero eso no es lo importante, lo importante es que debemos dejar de creer que el silencio ante un avance es una respuesta afirmativa. No recibir un no no es un sí. Y hasta que eso no se entienda, seguiremos discutiendo casos como este durante años, sin construir nada.