El Cartel de las luces
Se denuncian presuntas irregularidades y posibles vínculos de interés en contratos del alumbrado público de Bucaramanga.
Se denuncian presuntas irregularidades y posibles vínculos de interés en contratos del alumbrado público de Bucaramanga.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por: Oscar Jahir Hernández Rugeles
Es tal la magnitud de lo que está pasando con el manejo indebido de los recursos públicos del alumbrado en Bucaramanga, que todo el entramado de corrupción que existe en este caso ya puede señalarse como un cartel: “el cartel de las luces”.
Hasta el día de hoy la alcaldía y el abogado Cristian Portilla, han guardado un silencio absoluto en relación con las denuncias publicadas en esta tribuna, donde cada semana una historia resulta siendo peor que la anterior. Y en esta oportunidad la regla sigue siendo la misma.
Al evidente direccionamiento de contratos, irregularidades con los contratistas, falsedad de los informes de trabajo y dudosos pagos por labores no ejecutadas, como en el caso de la universidad de Pamplona, se le suma otro peor: la abogada de la Secretaría de infraestructura de Bucaramanga, María Fernanda Sandoval López, quien a su vez terminó siendo subcontratada por la Universidad de Pamplona para la interventoría de las obras de modernización del alumbrado a través de su empresa Felgab S.A.S., tiene un vínculo conyugal con Juan Gabriel Gómez Rodríguez, el contratista encargado de la interventoría de las obras en el barrio La Feria, a través de la empresa JM Construcción y Consultoría S.A.S., la cual, según lo manifiestan algunos funcionarios de la alcaldía de Bucaramanga, “siempre ha sido manejada administrativamente por María Fernanda, hasta el punto de ser ella quien proyectó los pliegos del contrato que se ganó el papá de su hijo, pero pusieron a otro a firmarlos”.
Así las cosas, la ciudad se está enfrentando a un posible concierto para delinquir y seis delitos más, pero como siempre, surge la misma pregunta a la Fiscalía General de la Nación: ¿No van a hacer nada? Con los concejales la esperanza ya se perdió, porque la mayoría de ellos están más preocupados por complacer los caprichos del nuevo “Poncharelo” de la ciudad, que en defender los recursos de los ciudadanos.
El despropósito de lo que está pasando es tan grande, que la empresa Promotora Energética del Centro S.A.S. E.S.P. de Manizales, a quien le entregaron 1.250 millones de pesos para que terminara el año pasado el estudio de georeferenciación del alumbrado, hasta ahora está haciendo la convocatoria laboral para conseguir un electricista y poder comenzar a cumplir con las obligaciones contractuales que firmaron, ya que ni eso tenían al momento de comprometerse con el contrato.
Aquí faltan muchos más actores, empresas y funcionarios claves en el desfalco a los recursos públicos que se ha venido develando. Y aun cuando en la alcaldía guarden silencio, y los responsables miren para otro lado, las luces de la ciudad tarde o temprano terminarán por alumbrar la oscuridad donde se esconden con impunidad las cabecillas de este cartel.