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Le cambiaron de ropa y de destino al expresidente Petro

Petro reapareció en televisión en medio de críticas por una intervención marcada por la derrota política y los ataques a su sucesor.

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Agotado por la resaca de las bebidas alcohólicas y de la nueva realidad que le está esperando en los tribunales de Colombia y de los Estados Unidos, apareció en la noche del martes en televisión el expresidente Gustavo Petro Urrego, en desarrollo de una réplica contra la magistral intervención del nuevo presidente de la república, Abelardo de la Espriella, que había sido su mayor rival.

Según Petro, durante sus cuatro años de gobierno habría reducido la deuda externa a su más mínimo expresión y habría invertido recursos para el desarrollo de la cultura colombiana, ‘porque la cultura también hace patria’. En sus ademanes parecía transformarse en su pensamiento y su transformación mental, al lanzar permanentes ataques al ‘Señor Abelardo de la Espriella’, cuyo nombre mencionó como ‘Señor’.

Se le había caído el ‘bisoñé’ que oculta la vejez de los seres humanos y vestía un ‘Everfit’, para sentirse ‘hombre de Estado’, agitando las manos como si pudiera caerse en un auditorio desconocido, ausente de flores y guirnaldas, como las que colocaban sus alzafuelles en sus prolongados ‘Consejos de ministros’.  Se veía Gustavo Petro con arrugas en el rostro, como si hubiera afrontado una tremenda pesadilla, luego de tener que abandonar el Palacio de Nariño en la ciudad de Bogotá.

Alguien dijo que ‘a los izquierdistas los acompaña la vanidad y el espíritu de odio que ellos sienten frente a la llamada oligarquía. Mencionó también Gustavo Petro a los ricos de Colombia, que ahora se sientan a manteles junto al nuevo mandatario de los colombianos. Para la opinión pública, la de Petro habría sido una intervención desafortunada, donde se notaban los rasgos personales de una terrible derrota.

Con el artificio y la vanidad de ser llamado a dictar conferencias en otros lugares del planeta, agitaba sus manos para tratar de recomponer su pequeña y escuálida figura, como el Quijote de la Mancha, que seguramente habrá leído muchas veces. Ya no estaba a su lado la supuesta consorte, doña Verónica Alcocer, que pudo ser su esposa para toda la vida, pero prefirió el divorcio, debido a sus inclinaciones eróticas, que al lado de unos tequilas y de unos viejos recuerdos, lo perseguirán por el resto de su vida.

El personaje que anoche se presentó en televisión, para formular su réplica contra la brillante intervención del nuevo presidente Abelardo de la Espriella Otero, hubo de sentirse huérfano cuando hace pocas semanas empezó a perder a sus falsos amigos, que se declaraban ‘Petristas de primera línea’ y que ahora son unas personas detestables por su cobardía para acompañar a su triste ‘caudillo’. Los falsos amigos se cambian de colores como cambiarse de ropa. Los votos que puso su heredero en las urnas fueron comprados con el dinero del estado colombiano, a la sombra de sus falsos amigos, muchos de los cuales se cansaron de escuchar sus peroratas.