Izquierda caviar desvergonzada
El texto critica a expresidentes que habrían respaldado un proceso político y de paz que, según el autor, favoreció a la guerrilla, aumentó la impunidad y fortaleció el narcotráfico.
El texto critica a expresidentes que habrían respaldado un proceso político y de paz que, según el autor, favoreció a la guerrilla, aumentó la impunidad y fortaleció el narcotráfico.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por: Jaime Galvis Vergara
Al finalizar el período presidencial más desastroso de la historia, bajo un verdadero enajenado mental, vino un proceso electoral en el cual se enfrentaron un candidato independiente de oposición y otro respaldado por el Gobierno. El primero, un abogado e industrial independiente con una clara inclinación de derecha; el otro candidato, un siniestro personaje con estrechos vínculos con los forajidos de la mal llamada guerrilla.
Dos expresidentes de la República públicamente declararon su voto por el candidato apoyado por el Gobierno y la guerrilla. Ambos exmandatarios proceden de lo más granado de la aristocracia criolla.
El primero de ellos electo en el año 1994, sindicado de haber recibido apoyo económico del narco-tráfico, para su elección; durante su gestión, el movimiento narco-guerrillero creció desmesuradamente, los forajidos crearon verdaderos campos de concentración, cercados de alambradas en la selva, donde mantuvieron cautivos miles de secuestrados; proliferaron los asesinatos, se generalizó la extorsión, las Fuerzas Armadas sufrieron humillantes derrotas y la producción de cocaína creció sin control.
El segundo de estos expresidentes, un sinuoso personaje que logró hacerse elegir en agosto de 2010, sin electorado propio y acusado de haber tenido una financiación dolosa de parte de una empresa de ingeniería famosa por su falta de ética. Durante su administración, manipuló el poder a su antojo y logró una reelección en 2014 a base de maniobras muy dudosas y de nuevo, financiación de la misma empresa de ingeniería.
Durante su segundo período, emprendió una comedia conocida como “proceso de paz”, al mismo tiempo estaba maquinando la obtención del premio Nobel de paz. Desconoció la voluntad popular expresada en un plebiscito. Para lograr la participación de los subversivos en la comedia, les otorgó diez curules en el Congreso y les creó un tribunal para que los mismos rufianes se auto-indultaran y al mismo tiempo condenaran a miembros de las Fuerzas Armadas. La farsa culminó con el regreso al monte del jefe negociador de la narcoguerrilla, la impunidad de los facinerosos, la multiplicación de los frentes guerrilleros y la proliferación de los cultivos de coca.
El funámbulo creador de todo ese engendro se dedicó a coleccionar distinciones y títulos honoris causa, luego de un gobierno pésimo. Como se puede ver, esa izquierda caviar es una verdadera peste para Colombia.