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Multas y prohibiciones

El texto critica que en Colombia las entidades estatales frenan la actividad productiva con prohibiciones, multas y trámites excesivos, afectando sobre todo a pequeños mineros, madereros y emprendedores.

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El texto critica que en Colombia las entidades estatales frenan la actividad productiva con prohibiciones, multas y trámites excesivos, afectando sobre todo a pequeños mineros, madereros y emprendedores.

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En Colombia el Estado actúa como un verdadero padrastro respecto a los ciudadanos, en las entidades oficiales existe una verdadera obsesión por prohibir y multar al ciudadano inerme, esto es verdaderamente aberrante en un País estancado y dominado por el crimen y el latrocinio de los grupos armados.

Dentro de las entidades oficiales dictatoriales, cabe mencionar en primer lugar a las CAR, Corporaciones Autónomas Regionales, se trata de 33 repúblicas independientes. Teóricamente su objetivo principal es ejecutar las políticas, planes y proyectos sobre el medio ambiente y promover el desarrollo sostenible.

En la práctica son pequeñas dictaduras manejadas por funcionarios nombrados por las roscas políticas regionales, generalmente ignorantes de los temas que teóricamente maneja la entidad y con demasiada frecuencia con una intensa avidez por cobrar sobornos. La capacidad técnica y científica de las mencionadas corporaciones es generalmente nula por lo cual no hay labores investigativas de carácter científico.

Según sus reglamentaciones las corporaciones tienen facultades para otorgar o negar licencias ambientales, permisos, concesiones y autorizaciones para el uso de recursos naturales. Estas facultades han permitido abusos y chantajes, se han llegado a extremos de calificar como bosques nativos a cultivos de eucaliptos y pinos, para negar autorizaciones, a menos que haya una coima de por medio.

Multan a quien este portando material vegetal o mineral, porque a juicio del funcionario de marras, está afectando el medio ambiente.

En resumen, estas entidades no fomentan iniciativas, se han dedicado a torpedear toda clase de proyectos, la innovación en Colombia se está convirtiendo en un delito. Mientras Ecuador se ha convertido en el mayor productor de camarones del Mundo, Chile es el segundo productor mundial de salmón y Perú presenta la mayor producción mundial de espárragos y arándanos, Colombia descuella como el mayor productor y exportador de cocaína ya que muchas actividades lícitas están vedadas.

Los sucesivos gobiernos han congelado más de la mitad del territorio nacional creando una extensión exagerada de parques nacionales, resguardos indígenas, reservas de páramos, etc., donde prácticamente está vedadas las actividades de carácter económico. ¡El ideal del empobrecimiento!

El lunático que administró el País en los últimos años llegó al extremo de paralizar la exploración de petróleo y gas.      

Un aspecto en que se destaca más el estado padrastro en Colombia es su actitud hacia los ciudadanos que buscan fortuna en las selvas del País, esos humildes barequeros a los cuales se sataniza y persigue, pretendiendo que “legalicen” su actividad, sometiéndose a ese laberinto de trámites absurdos y tramposos que les exige la Agencia Nacional de Minería, incluyendo esa exacción odiosa y ruinosa denominada “canon superficial”. Nunca han programado planes didácticos para enseñar nuevas técnicas de pequeña minería, solamente multas y prohibiciones.

Algo parecido sucede con los pequeños madereros, se les persigue sin tregua y les decomisan el fruto de sus esfuerzos. Por lo cual nuestras inmensas selvas son el imperio de las bandas de facinerosos.

La burocracia de Colombia parece ignorar que los humildes garimpeiros conquistaron para Brasil casi la mitad de Suramérica, mientras en la Nueva Granada, reinaban las intrigas burocráticas y el consumo de chicha.