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Homenaje a una vida con propósito

Homenaje a Darío Silva, pastor de Casa sobre la Roca, por su legado de fe, servicio, libros y defensa de principios bíblicos.

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Por: Cesar Gordillo

300 FPV (fe-poder-victoria). El señor es mi pastor, pero el pastor no es mi señor. Luego de escuchar esta frase de quien fuera el director de la iglesia en la que me congregué por muchos años, entendí que este hombre lo que menos quería era gloria y fama para él. Todo lo contrario, en cada una de sus intervenciones decía cosas en las que siempre dio a entender que la gloria y la honra, era para Dios y no para los hombres.

Darío Silva, pastor fundador de la iglesia Casa sobre la Roca, murió el domingo 6 de septiembre de 2026, dejando un legado a todos aquellos que pudimos tener el privilegio de escucharlo en el templo; cada una de sus visiones y palabras, nos inspiraron a cambiar el rumbo.

Aunque sus enseñanzas, basadas en la biblia, podrían ser las cosas que más recuerdo, es imposible no mencionar su obra denominada MASC (misericordia, amor y servicio), la cual fundo con su esposa Esther Lucía, fundación desde la que se vive el evangelio, dando a los niños la posibilidad de tener un hogar, estudiar e incluso hacerse profesionales.

Así mismo, su defensa de la libertad de cultos y su oposición a cualquier norma que vulnerara los principios bíblicos, son otras tantas cosas que el pastor deja en su paso por la tierra, así como toda una colección de libros de su autoría. Sus aportes a la sociedad y al país, son innumerables.

Para homenajearlo quisiera dar a conocer a los lectores algunas de sus palabras, frases, dichos y visiones, las cuáles seguirán marcando mi vida:

Ora acción: Hay que orar, pero también actuar. Dios no va a realizar las cosas que nosotros debemos hacer. Diga para que se haga: Hay que manifestar para que las cosas sucedan. Un cristiano es un buen ciudadano: Los cristianos no parqueamos en lugares prohibidos; salimos a votar el día de elecciones, entre otras.

Un versículo fuera de contexto es un pretexto: La biblia debe interpretarse en su conjunto. Hay que cristianizar la política, pero no politizar el cristianismo: La política debe orientarse por principios cristianos, pero el cristianismo no puede contagiarse de las prácticas políticas. Año 2026 del siglo 21, tiempo de hacer lo oportuno: Esta fue su última visión, la cuál nos transmitió al iniciar el presente año.

Aunque los odiadores ya se pronuncian en las redes sobre su muerte, es claro que el pastor Darío, nunca se presentó como un hombre perfecto; en muchas oportunidades reconoció sus pecados públicamente, así como su vida antes de conocer a Cristo.

Recuerdo su sensibilidad en muchas de sus prédicas, lloraba sin que le preocupara mostrarse frágil, e insistía hasta el cansancio para que las personas pasaran al frente del templo a tomar una decisión que cambiaría su vida, recibir a Jesús como su señor y salvador personal. Siempre nos recordaba que estuvo al borde del suicidio y de como Dios lo había salvado.

Darío Silva murió, pero su vida, obra, libros, seguirán dando testimonio de una vida con propósito y de lo que Dios logra hacer con un corazón dispuesto y una vida con temor de Dios. Doy gracias a Dios, por haber infundido propósito en la vida del pastor Darío y le pido a través de esta columna, que nos permita al final de nuestros días, cumplir las palabras de Pablo en 2 Timoteo 4:7, “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe”.