El gobierno de Gustavo Petro destruyó la unidad nacional
El texto sostiene que el gobierno de Gustavo Petro agravó la inseguridad, debilitó la institucionalidad y profundizó la polarización política en Colombia.
El texto sostiene que el gobierno de Gustavo Petro agravó la inseguridad, debilitó la institucionalidad y profundizó la polarización política en Colombia.
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Luego de refugiarse en Cuba el presidente saliente Gustavo Petro Urrego, bajo el pretexto de buscar apoyo internacional con los regímenes comunistas del mundo para descalificar la elección de su rival, Abelardo de la Espriella, que ganó la presidencia de la república de Colombia en franca lid, siguen las versiones y los rumores de una conspiración que estarían organizando para alterar el orden público e impulsar una guerra civil en las grandes ciudades, movilizando a las comunidades indígenas, que son aliadas del saliente mandatario de los colombianos.
A los lideres políticos de la extrema izquierda no les interesa la paz sino la guerra. Durante los cuatro años de gobierno del denominado ‘Pacto Histórico’ aumentaron las masacres; asesinaron a centenares de lideres sociales; aumentaron los secuestros y las extorsiones; arruinaron a la Empresa Colombiana de Petróleos; saquearon las rentas de la nación a través de la ‘Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres’; pisotearon la Constitución Nacional y las leyes de la república.
En los antiguos territorios nacionales ‘florecieron’ las disidencias de las FARC, la Nueva Marquetalia, Clan del Golfo y el autodenominado ‘Ejército de Liberación Nacional”, grupos subversivos que siguen atacando cuarteles de la Policía Nacional y del Ejército de Colombia en las zonas periféricas de esta adolorida nación. Han amenazado de muerte al nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella Otero y han conspirado contra el exministro de Justicia Wilson Ruiz Orejuela, que está asesorando jurídicamente a una funcionaria del gobierno saliente, que conoce los secretos de la cadena de delitos cometidos por la gavilla criminal que pelecha a la sombra del saliente gobierno nacional.
En los cuatro años del gobierno de Gustavo Petro Urrego persiguieron a las fuerzas militares y de policía; saquearon las finanzas de la nación; se tomaron las zonas productoras de estupefacientes en los departamentos del Cauca, Valle del Cauca, Nariño, Putumayo, Vaupés, Catatumbo, Chocó y el Urabá Antioqueño. Las tierras del Cauca fueron tomadas por las comunidades indígenas, que además recibieron apoyo económico del régimen que se instaló hace cuatro años en gran parte del territorio nacional. Grupos de bandidos salieron de las cárceles con el cuento de convertirlos en gestores de paz. El triunfo electoral del nuevo presidente, Abelardo de la Espriella Otero revivió la esperanza de millones de colombianos, que estuvieron a punto de abandonar este país por la forma en que se derrumbaba la nación.
Hay que defender y proteger la elección del doctor Abelardo de la Espriella Otero, con las armas de la república que son el brazo armado de la Constitución Nacional y de las leyes establecidas. Hay que imprimirle majestad al ejercicio del poder, con una excelente nómina de ministros que tomarán posesión este siete de agosto, conforme a la propuesta presidencial de someter a la delincuencia ante los tribunales y jueces de la república. No mas procesos de paz, que convirtieron a Colombia en un rincón de ladrones y miserables.