Suscribirse Iniciar sesión
Portada / Opinión/ Di-s en la Nación
Opinión

Di-s en la Nación

Trump reavivó el debate sobre fe y nación al declarar un día nacional de humillación, ayuno y oración, evocando un antecedente histórico de 1776 y resaltando el papel de la religión en la vida pública.

Únete a nuestro canal de WhatsApp Recibe lo más importante de El Frente al instante
Resumen con IA

Trump reavivó el debate sobre fe y nación al declarar un día nacional de humillación, ayuno y oración, evocando un antecedente histórico de 1776 y resaltando el papel de la religión en la vida pública.

Próximamente

Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.

Próximamente

El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.
Línea del tiempo · IA
····

··········

····

········

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.

Durante la reciente visita del presidente Donald Trump a la República Popular China, en medio de una apretada y abultada agenda desarrollada por los dos gobiernos, hubo un anuncio por parte del mandatario estadounidense que llamó poderosamente la atención y que, resulta cargado de importancia histórica, simbólica y espiritual. El anuncio consistió en declarar el 17 de mayo de 2026 como día nacional de humillación, ayuno y oración, provocó sorpresa entre propios y extraños.  Ese día los Estados Unidos de América fue consagrado a Di-s como una sola nación, añadiría Trump, “Para ser una gran nación hay que tener un D-os, fe y religión”.

El anuncio permite hacer dos lecturas, una histórico-espiritual y otra desde el simbolismo. La primera, parte de la base que, el 16 de marzo de 1776, tres meses antes de la suscripción de la declaración de la Independencia, el Congreso de los Estados Unidos en su segunda reunión continental recomendó a los habitantes de las futuras excolonias que el 17 de mayo de ese año llevaran a cabo un día de arrepentimiento por las transgresiones cometidas, reconocieran al Di-os Todopoderoso y solicitaran su mediación para la guerra por la independencia que se aproximaba con la Corona Británica. Este año de 2026 se cumplen 250 años de dicho suceso.

La segunda lectura, simbólica. La República Popular China es un estado declarado ateo; con la adopción del marxismo como modelo social, político y económico, Di-s es inexistente para la República de Mao. No obstante, culturalmente, el pueblo chino conforma una nación sincrética donde las antiguas enseñanzas del budismo, el confucionismo y el taoísmo se entreveran, pero en esencia, el pueblo chino es ateo y la religión no tiene importancia alguna. En este contexto, el anunció de Trump en suelo chino, resulta poderoso y contundente: Hace un llamado a reafirmar la fe en el Dí-s de los fundadores de esa gran Nación y sobre la importancia de la religión en las entrañas del pueblo estadounidense.

Los regímenes unipersonales de corte marxista con sus diferentes matices, incluido el exitoso capitalismo de estado chino, se caracterizan por negar la existencia de Di-s y entronizar en esa condición al padre fundador, como ocurre en Corea del Norte, China, Cuba y Vietnam, entre otros. El partido comunista como partido único de turno, su pertenencia es casi como una militancia de corte político-religioso. No en vano, la antigua Unión Soviética padeció ochenta años de ateísmo socialista; con las recientes reformas constitucionales promovidas por el presidente Vladimir Putin, Rusia volvió a ser un Estado confesional con la Religión Ortodoxa Rusa como religión oficial y única permitida por el Estado.

Israel es un ejemplo de estado consagrado a El Eterno. El pueblo judío tiene un día especial dentro de sus muchas festividades, el día de expiación denominado Yom Kipur que, es la festividad más sagrada. Día de arrepentimiento individual y colectivo que precede al al año nuevo judío, conocido como Rosh Hashaná, conmemoración que se lleva a cabo entre los meses de septiembre y octubre del calendario gregoriano. Por su parte, los estados musulmanes tienen también fechas consagradas según las enseñanzas de El Corán.

En tiempos donde el ateísmo está al alza y es línea política, sería bueno que, el próximo Gobierno de Colombia pensare en convocar a la Nación colombiana a un día de oración, ayuno, arrepentimiento y acción de gracias, independientemente de la fe que se profese. No en vano, el Preámbulo constitucional invoca la protección de Di-s. No se trata de copar los existentes festivos religiosos, días de asueto dado su traslado a los puentes festivos. Colombia debería tener un día especial consagrado a El Eterno para hacer una pausa, agradecer y recordar que sin Di-s no podrá haber gobierno y nación justos.