Inepcia
Resumen
El artículo cuestiona la decisión del Gobierno de levantar órdenes de captura y reubicar miembros del EGC en medio de la crisis de seguridad y del proceso electoral.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Por: León Ferreira
En el marco de los publicitados diálogos de paz adelantados con grupos al margen de la ley, a un mes de elecciones y a tres meses de culminar el periodo presidencial, mediante Resolución 120 del 29 de abril de 2026 del DAPRE, suscrita por el Consejero Comisionado de Paz, José Otti Patiño Hormaza, el Gobierno colombiano decidió aceptar el listado de 29 personas integrantes del grupo terrorista Ejército Gaitanista de Colombia-EGC para que sean desplazados hacia las Zonas de Ubicación Temporal ubicadas en los Departamentos de Chocó y Córdoba. Dispuso también la suspensión de órdenes de captura, incluidas las expedidas con fines de extradición. La Fiscal General de la Nación, Luz Adriana Camargo Garzón, mediante Resolución 0-0142 del pasado 11 de mayo, no aceptó el pedido presidencial, hasta tanto, no evidencie un estado avanzado de paz.
El País naufraga en inseguridad. Más de 60 atentados terroristas en el último mes, hallazgo de drones explosivos en inmediaciones del principal puerto aéreo del País, la tortura y posterior asesinato del periodista antioqueño Mateo Pérez Rueda por parte de disidentes de las FARC, asesinato de soldados, aunados al mutismo del Gobierno y de su fórmula heredera; son evidencias de la absoluta inepcia gubernamental. No se cierra un cuatrienio de perfidia, escándalos e inmoralidades encabezadas por el primer burgomaestre, se proyecta en desidia hacia el futuro de la Patria y de sus gentes.
¿Qué sentido tiene solicitar el levantamiento de las órdenes de captura de 29 reconocidos delincuentes a pocos meses de cambio de gobierno y en pleno proceso electoral? ¿Por qué reubicar a dichos delincuentes en las zonas electoralmente vulnerables a la influencia del EGC? ¿Da el Gobierno por sentada su reelección en la fórmula heredera para la continuidad a los fracasados diálogos? ¿Por qué hacer concesiones políticas y jurídicas a grupos al margen de la ley? ¿Será un acto deliberado del Gobierno para sembrar terror electoral? ¿Será un otrosí al supuesto Pacto de la Picota donde el hermano del entonces candidato, visitaba presos que terminaron por ser gestores de paz?
Las anteriores preguntas rondan entre la ciudadanía sin respuesta por parte del Gobierno y su fórmula heredera. La inepcia del actual Gobierno es notoria en todos los actos de la administración, en lo económico, en lo ejecutivo, en materia de seguridad y en lo social. El Gobierno ha dedicado las últimas semanas a inundar los medios de comunicación con pauta oficial paga sobre supuestos logros, pero los hechos demuestran lo contrario; entre tanto, los empresarios de medios cuadran caja.
Quizás desde la llamada Patria Boba, lo que hoy es la República de Colombia, jamás estuvo en manos tan ineptas; todo lo que hace el Gobierno es una sumatoria de cosas que asemejan la maldad en bruto con tendencia a empeorar. Verbi gratia, el reciente nombramiento del Superintendente de Salud, cuestionadísimo sobre su desempeño como servidor público, quien cínicamente, aprovechó el cargo para integrar a su equipo de trabajo a sus compinches o, el cacareado embajador en Brasil cuyo cocinero, resultó “piloto de pruebas”. No hay justificación para que la inepcia sea la piedra de toque y para que, la ética y la estética de lo público poco o nada importen.
Las concesiones hechas a delincuentes por el bajo Comisionado de Paz, ad portas de un nuevo gobierno, dejan muchas dudas. Por simple respeto a la familia del joven periodista asesinado, un Gobierno que privilegiara la decencia, finalizaría los mal denominados diálogos de paz; no en vano, el primer esperpento de la Nación anunciaba en campaña electorera que, a los tres meses del inicio de su gobierno se acabaría el ELN ¡Lo acabó (…) fortaleciendo! Lo más inverosímil: Frente a este grotesco espectáculo gubernamental hay aún, quiénes confían en el Gobierno y en su fórmula heredera.