Suscribirse Iniciar sesión
Portada / Opinión/ Ciudad Gótica
Opinión

Ciudad Gótica

Ciudad Gótica funciona como metáfora de una sociedad marcada por miedo, desigualdad y corrupción institucional.

Únete a nuestro canal de WhatsApp Recibe lo más importante de El Frente al instante
Resumen con IA

Ciudad Gótica funciona como metáfora de una sociedad marcada por miedo, desigualdad y corrupción institucional.

Próximamente

Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.

Próximamente

El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.
Línea del tiempo · IA
····

··········

····

········

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.

Por:  Fundación Participar*

La ciudad de Batman simboliza la decadencia, el miedo, la corrupción y la degradación social. Su atmósfera refleja su moral: lluvia, niebla y oscuridad. La delincuencia común y el crimen organizado en mafias, convive con la corrupción policial dando vida a personajes siniestros y extravagantes como Pingüino y Espantapájaros. Pero no solo la policía padece de la corrupción, también alcanza al empresariado, la justicia y la administración pública.

Esta ciudad tiene las características de un puerto con áreas industriales deterioradas que alternan con arquitectura Art Decó y también Neogótica. Conviven en su territorio personas muy ricas con gentes sin hogar, grandes corporaciones con áreas de marginamiento. A Batman le corresponde combatir tanto a la criminalidad como a la corrupción. Ciudad Gótica es un espejo de algunas ciudades donde el crecimiento económico contrasta con grandes desigualdades, allí los ciudadanos han perdido la confianza en sus instituciones, mientras el miedo sesga las decisiones, en tanto la legitimidad declina.

En la ciudad Gótica surgen preguntas tales como: ¿es posible la justicia? ¿hay ley suficiente para combatir al crimen? ¿está bien y está justificado el uso de la violencia para combatirlo? 

Pienso y me pregunto: ¿vamos rumbo hacia la ciudad de Batman?  Me duermo y en el sueño me respondo: No, el clima nos acaricia con luz y temperatura agradable, nuestras montañas nos alejan de algún puerto, nuestras vías nos aíslan, nuestro urbanismo es de colmenas y lejos del Art Decó. No somos el espejo de la ciudad del pingüino, pero, abro los ojos, agudizo mis oídos y me entero por los medios del poporro y del pichi, contrasta la opulencia y la pobreza extrema, oigo los gritos contra la impunidad y denuncias inanes contra la malversación de fondos públicos, gentes sobornadas y otras extorsionadas yacen en medio de dos cariátides destrozadas, me siento como Dante en el octavo círculo del infierno.

Luego, una máquina de acero, después de invadir la zona para peatones, amenaza mi existencia. Los pitos me ensordecen, camino y desaparecen los remedos de andenes, busco la calma, pido un café y me cobran cuatro; entonces la sombra detrás de una cola de enfermos que intercambian sus lamentos por la ausencia de atención, entro a una iglesia donde me piden el diezmo y treinta firmas para las próximas elecciones…angustiado pregunto: ¿dónde estoy? un limpiavidrios me responde: en la ciudad de Burundán, en el país de Ga, donde  los espantapájaros pululan y gobiernan con los pingüinos, donde el miedo guía y la voluntad está tan pérdida como la dignidad y el respeto por el ciudadano. Despierto con voluntad de desobediencia.

*Jaime Calderón Herrera.  www.fundacionparticipar.com