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Caja de Pandora en olla raspada

El artículo denuncia que el gobierno Petro deja una alta deuda pública, presuntos escándalos y despilfarro oficial que deberán ser revisados por el nuevo gobierno.

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Caja de Pandora en olla raspada
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Por: Jorge Echeverri

Cuenta la mitología griega que Zeus, para vengarse de Prometeo por haber robado el fuego y dárselo a los humanos -tamaño despropósito, como si estuviera jugando con fuego- le presentó al hermano de éste, Epimeteo, una linda mujer llamada Pandora -terrible nombre-  con quien se casó y como regalo de bodas recibieron una misteriosa caja con manual de instrucciones precisas de no abrirla jamás; pero ella, picada del bicho de la curiosidad -las mujeres suelen ser curiosas- la abrió y de allí salieron al punto todos los males del mundo. Cuando atinó en cerrarla, solo quedaba en el fondo un Elpis (el espíritu de la esperanza), el único bien que los dioses habían metido dentro, de donde surgió la expresión “la esperanza es lo último que se pierde”.

Al presidente Abelardo le va a tocar, con mucho tino, como si fuera un agente de policía encargado de desactivar petardos utilizar, al abrir la “Caja de Pandora” que le deja Petro, un traje de esos que llaman EOD (Explosive Ordnance Disposal) si quiere salir vivo en el intento. Lo que se va a descubrir en materia de corrupción y derroches oficiales apunta a ser un fenómeno de proporciones bíblicas y no en vano el saliente mandatario, al perder las elecciones, salió despavorido directo al Vaticano, seguramente para confesarle al Sumo Pontífice, León XIV, todos sus pecados capitales gubernamentales…sólo confesión, pidiendo absolución, claro, pero nada de contrición, habida cuenta de su exacerbado ateísmo y su terquedad y arrogancia infinitas.

Petro no tenía dentro de sus previsiones el imaginar que su bienamado candidato Cepeda (de 0 carisma) fuera a perder y jamás imaginó que tendría que rendir cuentas en dolorosos remedos de empalme para que se fuera abriendo lentamente ese “pandórico adminículo” que le tenía preparado al entrante gobierno. Lo que se ha conocido hasta ahora habla de enormes robos y despilfarros, que podrían superar cifras billonarias, que yo no podría confirmar en este momento, y el pasado 14 de junio el Diario El Colombiano de Medellín publicó un juicioso recuento de los 90 más sonados escándalos del cuatrienio Petro, pero, obviamente, al “desfacerse” completamente el entuerto saldrá a la luz la verdad y este número podría elevarse a la enésima potencia.

La deuda pública está llegando al 61% del PIB, el nivel más alto de la historia, superando los guarismos de la terrible pandemia, con lo cual Petro entrega la olla completamente raspada; la Contraloría General de la República reveló que el Gobierno ejecutó cerca de $14,8 billones en contratos en un periodo concentrado de fuerte actividad preelectoral y que en sus primeros años destinó $87 billones más a gastos de funcionamiento -que llaman burocracia- en comparación con todo el periodo del expresidente Iván Duque, sobre quien el mandatario actual mantenía ponchado su espejo retrovisor.

Pero, como dice el cuento mitológico del encabezamiento, al fondo de esa “Caja de Pandora” en forma de olla raspada yacía, lánguido, pero vivo, el símbolo del “Elpis”, el espíritu de la esperanza, esta vez representada en forma de tigre, emergiendo para el advenimiento de la “Patria milagro” en reemplazo de la “Patria miseria” que nos va dejando el saliente cuatrienio.