Un colombiano es la mente detrás de las “frutinovelas”
Resumen
William Andrés Rico Vélez, estudiante colombiano, convirtió un proyecto académico en las virales “frutinovelas”, un formato de videos cortos con historias caóticas que ya suma millones de visualizaciones.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Lo que comenzó como un experimento académico terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos virales más inesperados de 2026. Detrás de las llamadas “frutinovelas” —historias protagonizadas por frutas en escenarios cargados de drama, acción y humor— está William Andrés Rico Vélez, un estudiante colombiano que logró captar la atención de millones de usuarios en redes sociales.
Originario de Sincelejo y estudiante de Diseño Industrial en la Universidad Nacional de Colombia, Rico desarrolló el proyecto como parte de su trabajo de grado. Su idea inicial consistía en crear un producto audiovisual que permitiera prototipar escenarios futuros. Sin embargo, el resultado superó cualquier expectativa.
El primer video, publicado sin mayor planificación, alcanzó cerca de 10 millones de visualizaciones en pocas horas. Ese inesperado alcance marcó el inicio de una narrativa que rápidamente se volvió adictiva para la audiencia. Episodios cortos, llenos de giros inesperados, explosiones, romances improbables y situaciones caóticas, se convirtieron en la fórmula que atrapó a millones de espectadores.
El propio creador explica que parte del éxito radica en el ritmo acelerado de las historias. En apenas dos minutos, el espectador se enfrenta a múltiples eventos simultáneos, lo que genera una experiencia dinámica que evita la desconexión. A esto se suma una estética particular: Rico optó por alejarse del hiperrealismo de la inteligencia artificial y suavizar el diseño de los personajes, evitando el llamado “valle inquietante”.
El nombre del fenómeno tampoco fue planeado. Inicialmente utilizó el hashtag “Fruti Story” para organizar su contenido, pero fueron los propios usuarios quienes comenzaron a referirse a los videos como “frutinovelas”, un término que terminó consolidando la identidad del proyecto.
Con el crecimiento llegó también uno de los principales retos del entorno digital: la apropiación de contenido. Videos replicados sin crédito comenzaron a circular en múltiples cuentas, algunas incluso superando en visualizaciones al perfil original. Ante la dificultad de controlar esta situación, Rico optó por una estrategia distinta: incorporar marcas de agua y aprovechar la viralidad como mecanismo de expansión.
El fenómeno trascendió fronteras. Países como Brasil, México, España y Estados Unidos se posicionaron entre las principales audiencias, impulsando el reconocimiento internacional del creador. Este crecimiento también ha abierto oportunidades para explorar nuevos formatos y colaboraciones.
Para proteger su obra, William Andrés Rico Vélez registró sus contenidos ante la Dirección Nacional de Derechos de Autor, asegurando la propiedad intelectual de guiones, diseños y material audiovisual.
Hoy, las “frutinovelas” no solo representan un éxito viral, sino también un caso de estudio sobre cómo la creatividad, combinada con el entendimiento del consumo digital, puede transformar un proyecto académico en un fenómeno global.