Set de grabación en Bogotá se convirtió en escena de una masacre

Resumen

Un ataque durante la grabación de una serie en Bogotá dejó dos muertos y un herido en UCI. La Policía confirmó que no hubo solicitud formal de acompañamiento para el rodaje.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Camilo Silvera
Set de grabación en Bogotá se convirtió en escena de una masacre

 

La investigación sobre el violento ataque ocurrido durante la grabación de la serie Sin tetas sí hay Paraíso en Bogotá sigue arrojando nuevos elementos.

Este lunes, el comandante de la Policía Metropolitana, Giovanni Cristancho, confirmó que la institución no recibió ninguna solicitud formal de acompañamiento para el rodaje, un punto que ahora se convierte en eje de discusión sobre las medidas de seguridad en producciones audiovisuales.

En entrevista radial con la W Radio, el oficial fue enfático al señalar que, a diferencia de otros proyectos audiovisuales en la ciudad, en este caso no existió comunicación previa con las autoridades.

“Nunca recibimos solicitud. Cuando lo hacen, brindamos acompañamiento permanente y diferencial”, aseguró, dejando entrever que el desenlace pudo haber sido distinto bajo un esquema de vigilancia policial.

De acuerdo con la reconstrucción oficial, el hecho se desencadenó el sábado cuando el agresor, identificado como José Cubillos García, llegó al lugar tras realizar varios recorridos por la zona. Según el análisis de cámaras, atacó sin mediar palabra a la primera víctima, presuntamente al confundirla con personal de seguridad.

El caos se desató en segundos. Integrantes del equipo de producción intentaron contener la agresión, pero el ataque dejó dos trabajadores muertos, un herido que permanece en UCI y el propio agresor fallecido tras ser reducido. Las autoridades confirmaron que quienes intervinieron fueron imputados, aunque recuperaron la libertad mientras avanza el proceso, al alegar legítima defensa.

 

Alertas ignoradas

Uno de los aspectos más inquietantes del caso es el historial del agresor. Cristancho reveló que Cubillos, de 24 años, ya tenía antecedentes por amenazas y un comparendo reciente por portar arma blanca. Ese mismo día había sido retirado del Instituto Roosevelt, donde protagonizó un comportamiento errático.

Según la Policía, el joven presentaba un diagnóstico psiquiátrico complejo, con trastorno psicótico asociado al consumo de sustancias y un posible cuadro de esquizofrenia. Incluso, horas antes del ataque, había intentado obtener una historia clínica en el centro médico utilizando documentos inconsistentes, lo que encendió alertas entre el personal de seguridad.

A pesar de que se le decomisó un cuchillo y se le impuso un comparendo, no existían mecanismos inmediatos para evitar que volviera a armarse o reincidir, una grieta institucional que ahora queda bajo la lupa.

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por Camilo Silvera
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