Más que rivales, Abelardo y Uribe estarían a punto de convertirse en caníbales políticos. Le contamos por qué
El posible partido de Abelardo de la Espriella genera tensión en el uribismo por una eventual fuga de liderazgos hacia su nueva colectividad.
El posible partido de Abelardo de la Espriella genera tensión en el uribismo por una eventual fuga de liderazgos hacia su nueva colectividad.
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La derecha colombiana parece haber encontrado un nuevo campo de batalla, y esta vez el adversario no está en la izquierda. El temor que comienza a recorrer los pasillos del Centro Democrático tiene nombre propio: Abelardo de la Espriella, quien estaría a punto de oficializar la creación de su colectividad Defensores y en los círculos políticos ya se da casi por hecho que el movimiento será inscrito como partido político una vez asuma la Presidencia de la República.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Para muchos analistas, ese paso será el inicio de una profunda reconfiguración del mapa político de la derecha y, posiblemente, la primera piedra que propicie la demolición del partido fundado por Álvaro Uribe Vélez.
Las señales del nerviosismo comenzaron a hacerse visibles mucho antes de que existiera un documento de constitución del nuevo partido. Bastó el pulso por la presidencia del Senado para que el expresidente Uribe dejara escapar una frase que, más que una metáfora, fue interpretada como una confesión política: “Está bien que el tigre ruja para defender la patria, pero a mí me da miedo que rujan para que acaben este partido”, afirmó el expresidente durante una entrevista con Caracol Radio.
La preocupación quedó más clara cuando remató con otra imagen que refleja el cambio de escenario político: “Si el tigre va a rugir contra nosotros, a nosotros nos toca proceder como las abejas”.
Más allá del colorido de la expresión, el mensaje fue inequívoco: el Centro Democrático siente que el nuevo gobierno ya no solo disputará el poder institucional, sino también el liderazgo del electorado de derecha.
Del aliado al competidor
Durante la campaña presidencial, numerosos dirigentes del Centro Democrático terminaron alineándose con Abelardo de la Espriella para impedir la llegada de Iván Cepeda a la Casa de Nariño. Esa alianza, sin embargo, parece estar agotándose incluso antes del inicio formal del nuevo gobierno. El primer gran choque llegó con la elección de las mesas directivas del Congreso.
Mientras el Centro Democrático insiste en respaldar al senador Honorio Henríquez para presidir el Senado, Abelardo de la Espriella decidió impulsar la candidatura del senador Alfredo Deluque, integrante del Partido de La U.
La decisión fue interpretada dentro del uribismo como una declaración de independencia frente a quienes durante años dominaron el liderazgo de la oposición. Uribe fue especialmente crítico con Deluque, recordando que respaldó varias reformas impulsadas por el gobierno de Gustavo Petro, incluida la Ley de Paz Total, razón por la cual cuestionó que ahora sea la apuesta del presidente electo para dirigir el Senado.
Sin embargo, el pulso por la presidencia del Congreso parece ser apenas la superficie del problema. Lo que realmente inquieta al Centro Democrático es el escenario que podría abrirse con la consolidación del partido Defensores.
Si la nueva colectividad logra atraer congresistas, gobernadores, alcaldes y dirigentes regionales que acompañaron la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella, el Centro Democrático enfrentaría la mayor fuga de liderazgo desde su creación en 2013.
Muchos de los sectores conservadores que anteriormente se identificaban exclusivamente con el uribismo hoy encuentran en el presidente electo un liderazgo propio, con una alta favorabilidad electoral y el enorme poder burocrático que tradicionalmente acompaña a quien llega a la Casa de Nariño. En política, los votos suelen seguir al poder. Y esa realidad explica buena parte de la ansiedad que hoy comienza a percibirse dentro del partido fundado por Uribe.