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Jóvenes y niños llevan del bulto

Los jóvenes, que protagonizaron elecciones en Colombia, son ahora víctimas de políticas gubernamentales que obstaculizan su desarrollo: déficit fiscal, reformas pensionales y laborales, y limitaciones en ICETEX. Promesas de campaña sin cumplir afectan su futuro.

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Jóvenes y niños llevan del bulto
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Los jóvenes, que protagonizaron elecciones en Colombia, son ahora víctimas de políticas gubernamentales que obstaculizan su desarrollo: déficit fiscal, reformas pensionales y laborales, y limitaciones en ICETEX. Promesas de campaña sin cumplir afectan su futuro.

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Los jóvenes en Colombia fueron protagonistas en su mayoría de la elección del presidente. Hacia el 2022 cerca del 60% de aquellos entre los 18 y 24 años de edad estaban con quien hoy es el gobernante. Lo contradictorio es que son los más afectados por las políticas fiscales, pensionales, sociales y económicas del gobierno. De pronto por ello, ese respaldo de ayer, ya hoy en el candidato de la continuidad, se acerca a la mitad.

Para no ir muy lejos piense usted en el impacto de la reforma pensional, que como está concebida, significará que las generaciones más jóvenes en las condiciones de dicha reforma, no se van a poder pensionar en su gran mayoría. El modelo que se aprobó significa para esas generaciones jóvenes un déficit fiscal anual superior a los 54 billones en los próximos 10 años. Algo así como cuatro reformas tributarias adicionales, que ellos difícilmente podrán pagar. Ni hablar de los jóvenes que no alcancen al ahorro pensional, porque con los cambios del régimen semi-contributivo terminarán perdiendo su ahorro y recibiendo “chichiguas”.

O analice usted el impacto de la reforma laboral en los llamados contratos de aprendiz del SENA, que como se dijo mil veces, terminaron siendo menos atractivos para el sector empresarial, y con ello habrá menos oportunidades de formación de jóvenes aprendices. ¿Quién vuelve y pierde?

O analicemos el caso del “marchitamiento” del Icetex, que terminó afectando anualmente a 50 mil nuevos jóvenes, que terminarán frustrados engrosando la millonaria cifra de jóvenes “ninis” (que ni estudian, ni trabajan). Para no hablar del sobrecosto que cientos de miles de jóvenes terminaron pagando por la eliminación del subsidio de tasas en dichos créditos.

Sin embargo, la “tapa de la olla”, fue el triste caso de Kevin, un niño que murió esperando un medicamento vital, en medio de la destrucción del sistema de salud y la indiferencia del gobierno. Para terminar después su familia doblemente victimizada con los ataques del propio jefe de estado y su ministro, y la posterior ilegalidad de hacer pública su “historia clínica”.

Y la lista sigue con demoras y trámites imposibles en los programas de giro de transferencias, los recortes presupuestales al Icbf y la politización de muchas de estas entidades, que terminan afectando a la primera infancia. Cómo no sumar también los recortes al presupuesto de MinDeporte en cerca de un 40% (contra 2022), que terminan siendo un costo enorme a esa generación que aspira con el deporte a la inclusión, a la disciplina y a la movilidad social en barrios marginados de Colombia.

Todo lo anterior en la práctica significa que niños y jóvenes están siendo quienes “lleven del bulto” de un estado que promete mucho y ejecuta poco. Y de paso les quedaron mal con las promesas de campaña.

El camino ahora es obvio y urgente. Apostarle de lleno a la juventud, a convertir los “ninis” en “sisis”, a apostarle a destrabar y aprovechar las capacidades emprendedoras y de talento de las nuevas generaciones, y a ofrecerles salidas reales de inclusión, liderazgo y movilidad social.

Un país que sacrifica a su generación joven, tarde o temprano, termina pagando una factura mucho más alta.

*Rector Universidad EIA - jrestrep@gmail.com