Invasión de espacio público el ‘coco’ que hay que descabezar en ‘La Ciudad Bonita’
La Alcaldía de Bucaramanga ofrece formalización y locales para recuperar el espacio público sin expulsar a los vendedores.
La Alcaldía de Bucaramanga ofrece formalización y locales para recuperar el espacio público sin expulsar a los vendedores.
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Pese a múltiples operativos y socializaciones el problema persiste
El DADEP hace oferta que incluye locales comerciales, apoyo laboral y cupos para quienes acepten pasar del andén a espacios adecuados, sin pagos de arriendo y con condiciones estables para trabajar.
La Administración municipal de Bucaramanga se ha metido de lleno afronta una recuperación del espacio público que ya no admite atajos. La Alcaldía, por medio del DADEP, abrió una ruta de orden con socialización, control, oferta institucional y coordinación con Policía, Planeación, Secretaría del Interior y organismos de control.
José Carlos Manosalva (foto), director de la entidad, sostuvo que la meta no es expulsar vendedores sin más, sino proteger al peatón, recuperar andenes y ofrecer salidas reales de formalización.
El conflicto aparece en corredores como la carrera 33, Cabecera y varios puntos del centro de la ciudad, donde el enorme mobiliario usado invade pasos, obliga a bajar a la calzada y deja sin tránsito a adultos mayores, personas con discapacidad y madres con coche.
La resolución 0011 fija límites para la ocupación temporal, la publicidad exterior y la venta de alimentos en la calle. También exige respeto por los separadores, por las vías y por la movilidad urbana.
La administración insiste en un mensaje concreto: trabajo digno para el vendedor, orden para la ciudad y respeto para el espacio común, sin excepciones, así lo manifestó el Director del DADEP, José Carlos Manosalva, en entrevista concedida a Diario EL FRENTE y el Noticiero regional de Santander en radio Bucarica.

¿Cuál es la prioridad de la Alcaldía frente al espacio público?
“Ordenar la ciudad sin desconocer la realidad de los vendedores informales. El Alcalde Christian Portilla pidió recuperar el espacio público con enfoque humano. Por eso no actuamos sólo con retiro o traslado; también ofrecemos caminos de formalización, con apoyo del DADEP y del IMEU, para que la gente conserve su sustento en lugares dignos”.
¿Cómo se ejecuta ese trabajo?
“Con un comité de respeto y recuperación del espacio público, donde participan todas las secretarías y entidades de control. Allí revisamos cada caso con base en la ley, las sentencias y la normatividad vigente. La idea es respetar la dignidad humana y, al mismo tiempo, hacer valer el derecho colectivo a circular por andenes y vías sin obstáculos”.
¿Qué hallaron en zonas como Cabecera?
“Una ocupación desbordada. Hemos conversado con ediles, juntas de acción comunal y representantes de vendedores. Muchos reconocen que quieren regularse, porque salen a buscar el pan de cada día. Pero también encontramos personas que colocan mobiliario excesivo, sábanas en el suelo, probadores improvisados y mercancía extendida sobre el andén. Eso bloquea el paso y afecta a peatones, personas con discapacidad, adultos mayores y familias con coche”.
¿La resolución 0011 qué fija?
“Fija parámetros técnicos y jurídicos para una ocupación temporal. El mobiliario no puede superar un metro de ancho por un metro ochenta de largo por un metro ochenta de alto. Si el andén tiene tres metros o menos, no debe haber ocupación, porque el peatón queda sin espacio. También se exige un metro veinte entre puestos, pues ese ancho permite el tránsito de una silla de ruedas”.

¿Qué pasa con comerciantes formales que también invaden?
“La norma protege al vendedor informal en condición de vulnerabilidad, no al comerciante que saca productos al andén desde su local para ganar más ventas. En 2024 hallamos casos de ese tipo en el centro y en sectores como el Parque de Las Cigarras, donde algunos negocios de comidas montan oferta al aire libre durante fines de semana. A ellos les decimos con claridad: el espacio público no les corresponde”.
¿Qué alternativas reales ofrecen?
“Tenemos cerca de 500 locales comerciales listos en la plaza central, Fegali y San Bazar. No cobran arriendo; solo copropiedad y administración. Además, el IMEU mantiene ofertas laborales. Entre 2024, 2025 y lo corrido de 2026 entregamos más de 120 locales a quienes decidieron formalizarse. El argumento de que la calle vende más no puede frenar el paso hacia un trabajo estable”.
¿Qué ocurre con la publicidad exterior y la movilidad?
“También requieren control. El comerciante puede promocionar su producto, pero no puede saturar el paisaje ni ocupar el andén con letreros gigantes. La Secretaría del Interior tiene reglas precisas sobre tamaños y ubicación. Con tránsito trabajamos para evitar motos sobre andenes, carros mal estacionados y maniobras peligrosas. La meta es simple: respetar la calle, el peatón y la norma. Bucaramanga necesita convivencia, no improvisación, cada día mejor”.
¿Qué pasa con las llantas y los alimentos en vía pública?
“Las llantas no pueden quedar en separadores ni andenes, porque dejan un daño ambiental y ocupan espacio común. La responsabilidad también recae en quienes las comercializan. En alimentos, la regla es igual, la preparación no puede darse en la calle y la manipulación exige condiciones adecuadas. No buscamos castigar por castigar, buscamos salud, orden y corresponsabilidad. Cuando la actividad económica respeta la norma, la ciudad gana”.