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Homenaje póstumo a Jorge Serrano Prada

Jorge Serrano Prada fue recordado por su trayectoria como empresario, educador y minero, además de su vida productiva entre Colombia y Venezuela.

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Homenaje póstumo a Jorge Serrano Prada
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Convertido en cenizas, porque así lo dispusieron las circunstancias de la vida en Venezuela, donde desarrolló intensas actividades productivas, han regresado a Bucaramanga en una pequeña urna de madera los despojos mortales de nuestro hermano JORGE SERRANO PRADA, quien en los últimos años había fijado su residencia en el municipio de San Cristòbal, donde sobrevivió durante los últimos años, por quebrantos de salud en el ejercicio de la minería.

En el escenario final de su involuntario destierro, nuestro hermano Jorge Serrano Prada recorrió las tierras venezolanas por los cuatro puntos cardinales, desde las poblaciones de San Antonio del Táchira hasta Caracas, pasando por Valencia, hasta La Guaira, Barquisimeto y Puerto Ordaz, una de las regiones donde creò una poderosa empresa ganadera que exportaba carne de res y carne de avestruz hacia el exigente mercado de los Estados Unidos.

Una vida de gitano, hombre de aventuras, fue capaz de explorar también los territorios de El Brasil y del Tacòn Amazònico, viviendo durante algún tiempo en la ciudad de Manaos (Brasil), manejando una industria pesquera de barcazas, llevando y vendiendo las atarrayas fabricadas en Colombia, para la industria pesquera. Sobre los brazos de su esposa Isbelia Pinilla Díaz, hija de Perico Pinilla, uno de los fundadores de la empresa Transcarmen, de San Vicente de Chucurí, ellos Isbelia Pinilla y Jorge Serrano Prada, fundaron y mantuvieron un hogar admirable, rodeados ambos de gran sabiduría, para soportar finalmente las consecuencias de la crónica enfermedad, que lo obligó a permanecer en el ambiente acogedor de la población venezolana de San Cristóbal.

   En Zapatoca, nuestra ciudad natal, había nacido este genio de la economía internacional, que fue capaz de crear una empresa ganadera en la población de Puerto Ordaz, donde criaba ganado y avestruces para el exigente mercado de los Estados Unidos. Su esposa, Isbelia Pinilla Dìaz, fue profesora en centros universitarios de la ciudad de Valencia, Venezuela, por la época del expresidente Carlos Andrés Pérez y educaron a sus hijos en Toronto, Canadá, donde una de sus hijas permanece ausente por la reciente llegada de uno de los nietos de mi hermano Jorge Serrano Prada.

Durante su juventud, Jorge Serrano Prada fue profesor del Instituto Tecnológico Santandereano, en remplazo de otro ilustre santandereano, el doctor Gilberto Acevedo, ampliamente conocido en nuestra querida ‘Ciudad Levítica’. Nuestros padres, José María Serrano Serrano y Rosa María Prada Pinilla, nos dieron la educación a cada uno de nosotros, trabajando y ganando el pan con el sudor en la frente. Jorge Serrano Prada fue un personaje excepcional. Habiendo estudiando en la facultad de ingeniería metalúrgica de la Universidad Industrial de Santander, asesoró a mineros ancestrales de la Cordillera de Santurbán, perfeccionando la explotación de metales preciosos, que hubo de vender al Banco de la República de Colombia, hasta convertirse también en un gran empresario de la minería.

Gratitud para con nuestros parientes, los hijos de mi tío Ignacio Prada Pinilla, que habían fijado también su residencia en la zona fronteriza de San Antonio del Táchira, donde vivieron y murieron nuestros primos hermanos: Antonio, Josè (que fue alcalde de Durania, Norte de Santander), en donde Jorge Serrano Prada, también creó una gran empresa ganadera. Expresamos gratitud para nuestros primos hermanos: Guillermo, Alejo, Lorenzo y sus respectivas familias, incluyendo a Luisa Prada Gómez y Francisco Díaz, su esposo, ya fallecidos, que le dispensaron a mi hermano Jorge Serrano el cariño de la familia, muchos de los cuales están siguiendo esta ceremonia por plataformas digitales. Otros parientes nuestros, hijos de mi tìo Carlos Francisco Prada Otero, tuvieron que migrar hacia los Estados Unidos.

Fue Jorge Serrano Prada un alma generosa. Con su apoyo creamos la emisora Radio Lengerke de Zapatoca, una casa para mis queridos padres en el barrio San Francisco de Bucaramanga e hizo posible las inversiones de recursos económicos en la zona de fronteras, especialmente en los municipios de Cúcuta, Durania y La Parada, donde contribuyó con el sostenimiento de una organización religiosa que estaba construyendo un barrio para familias pobres en la zona fronteriza y que le dio el rango de Pastor de asuntos bíblicos.

Con sus amplios conocimientos en la educación profesional, en la industria de la minería del Páramo de Santurban, se hizo agente del Banco de la República de Colombia, como empresario autorizado para la producción y refinación de metales preciosos, plata y oro, que ingresaron a los depósitos del Banco Emisor de nuestro país. La enfermedad provocada por el manejo de elementos químicos para el procesamiento de la minería, cobraron factura en la meritoria vida de mi hermano Jorge Serrano Prada. Duró varios años soportando sus problemas de salud, que se agravaron cuando la dictadura de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello Rondón, decidieron apoderarse de la industria ganadera, en la región de Puerto Ordaz, donde su hacienda ganadera, que alcanzó a tener mil doscientas cabezas de ganado, fue expropiada por la dictadura venezolana.

Alguna vez en las discusiones de familia, le recomendé a mi hermano Jorge Serrano Prada que regresara a Colombia, habida cuenta de los problemas internacionales derivados del régimen comunista del coronel ® Hugo Rafael Chávez Frías, pero mi hermano prefirió quedarse en la ciudad venezolana de San Cristóbal, donde falleció y su cuerpo fue cremado para traer sus cenizas, que reposan en una caja de madera, muy pequeña, frente a la grandeza del hombre, cuyas cenizas estamos colocando en este cementerio de la Área Metropolitana de Bucaramanga.

Yo he sido y soy el hermano mayor de los Serrano Prada, el primogénito, y solamente pido al cielo por el eterno descanso de aquel hermano mío, que se marchó en los veleros blancos de la eternidad. Y que su esposa y sus hijos sigan siendo unos brillantes profesionales de la educación, la ingeniería y la medicina. Mi sobrina, que es profesional de la medicina en la república del Canadà no pudo estar presente, pero están sus dos hermanos que pudieron recorrer el meridiano de la vida para despedir a su padre. Muchas gracias.