Educación media: un pacto por el desarrollo regional
Solo 1 de cada 2 jóvenes llega a educación media en Colombia y muchos no adquieren las competencias necesarias para su proyecto de vida.
Solo 1 de cada 2 jóvenes llega a educación media en Colombia y muchos no adquieren las competencias necesarias para su proyecto de vida.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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El pasado 14 de mayo, la Cámara de Comercio de Bucaramanga y el Pacto por la Educación en Santander convocaron a las secretarías de educación del área metropolitana y del departamento, empresarios, universidades, fundaciones y representantes de la sociedad civil en torno a una pregunta urgente: ¿cómo lograr que nuestros jóvenes no solo lleguen a undécimo, sino que salgan preparados para construir un proyecto de vida?
Según el informe Las implicaciones de la inacción en la educación media en Colombia, apenas el 55 % de los estudiantes que comenzaron primero en 2013 llegó a grado 11 en 2023, mientras que la cobertura neta en educación media apenas alcanza el 51 %. En términos simples: solo uno de cada dos jóvenes entre 15 y 16 años está matriculado en décimo y undécimo.
Pero el problema no es solo de permanencia. Entre quienes logran mantenerse en el sistema, los aprendizajes siguen siendo insuficientes. Apenas 4 de cada 10 jóvenes del sector oficial alcanzan aprendizajes suficientes para desarrollar un proyecto de vida, mientras que solo el 25,7 % logra niveles 3 y 4 en las pruebas Saber 11, especialmente en áreas críticas como matemáticas y lenguaje.
Colombia es hoy el segundo país de la OCDE con mayor proporción de jóvenes que ni estudian ni trabajan (“ninis”), una población cercana a 3,2 millones de jóvenes, de los cuales el 67 % son mujeres. Detrás de esta cifra hay trayectorias educativas interrumpidas, proyectos de vida suspendidos y una creciente desconexión entre educación, formación y oportunidades reales.
Santander muestra una realidad relativamente mejor, aunque lejos de ser suficiente. El departamento registra una tasa de conservación de matrícula entre los grados 9 y 11 del 78 %, superior al promedio nacional, así como mejores desempeños académicos: el 66 % de los estudiantes alcanza niveles satisfactorios en Lectura Crítica y el 64 % en Matemáticas. Bucaramanga registra resultados todavía más alentadores (80 % y 76 %, respectivamente).
Sin embargo, sería un error confundir mejores cifras con aprendizajes pertinentes. El verdadero reto consiste en asegurar que los jóvenes egresen con competencias básicas que les permitan continuar estudios, insertarse en el mercado laboral y construir un proyecto de vida con sentido. Una educación media desconectada del mundo productivo, de la orientación vocacional y de las transformaciones tecnológicas termina expulsando silenciosamente a los jóvenes de las oportunidades, incluso cuando permanecen en el sistema educativo.
La apuesta del Pacto por la Educación en Santander adquiere relevancia porque entiende que el problema no se resolverá desde un solo actor. Se requiere articulación entre el Estado, la empresa, la universidad y la sociedad civil para construir una educación media pertinente, conectada con las necesidades del territorio y capaz de ofrecer oportunidades reales a los jóvenes. Una educación con propósito puede cambiar el destino de una persona y también el de una región.
*Gonzalo Ordóñez Gómez www.fundacionparticipar.com