Congresista santandereano exige al Gobierno recursos y obras para recuperar la vía Bogotá-Bucaramanga
El Congreso presiona al Gobierno para convertir anuncios en recursos y obras en la vía Bogotá-Bucaramanga, especialmente en Pescadero, donde la erosión y los cierres siguen afectando la movilidad.
El Congreso presiona al Gobierno para convertir anuncios en recursos y obras en la vía Bogotá-Bucaramanga, especialmente en Pescadero, donde la erosión y los cierres siguen afectando la movilidad.
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La vía Bogotá-Bucaramanga, uno de los corredores terrestres más importantes para la conexión del centro del país con Santander y el nororiente colombiano, continúa esperando soluciones de fondo mientras transportadores, comunidades, comerciantes y viajeros padecen cierres, restricciones y largos trancones, especialmente en el sector de Pescadero, donde la erosión y la pérdida de banca mantienen en jaque la movilidad.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Desde el Congreso de la República se intensificó esta semana la presión sobre el Gobierno Nacional para que los anuncios finalmente se conviertan en recursos, contratos y obras. La exigencia parte de una realidad que los santandereanos vienen denunciando desde hace meses: no resulta suficiente anunciar intervenciones mientras una carretera estratégica permanece sometida a emergencias recurrentes y sus usuarios continúan pagando peajes en corredores que todavía presentan obras inconclusas.
Por solicitud del representante a la Cámara por Santander Miguel Ángel Pinto Rueda, el Congreso creó la Comisión Accidental para el Seguimiento del Corredor Estratégico Bogotá-Bucaramanga, conocido como la Ruta de los Comuneros. Pinto, quien promovió la iniciativa el 12 de agosto, fue designado coordinador de la comisión.
La nueva instancia tendrá como propósito exigir información al Ministerio de Transporte, Invías, ANI, Superintendencia de Transporte, concesionarios y demás entidades involucradas; convocar mesas técnicas; revisar contratos y cronogramas; realizar visitas de verificación en terreno y hacer seguimiento a las obras necesarias para garantizar la movilidad y la conectividad permanente.
La presión parlamentaria se produce mientras Invías desarrolla una mesa regional de trabajo con la Gobernación de Santander y representantes de la administración departamental, encuentro en el que se presentan los avances de las gestiones adelantadas durante las últimas semanas.
De acuerdo con la información entregada por el representante Pinto, comienza a tomar forma una alternativa de inversión cercana a los $600.000 millones por parte del Gobierno Nacional para atender tres frentes estratégicos: la recuperación de la vía Bucaramanga-Bogotá, el inicio del tercer carril en Pescadero y la terminación de la variante de San Gil.
La cifra es considerable, pero todavía no representa una solución material para los usuarios de la carretera. El reclamo es precisamente ese: Santander necesita menos anuncios y más maquinaria, contratos, cronogramas y obras ejecutadas.
La situación de Pescadero ha sido particularmente crítica. La erosión en el Cañón del Chicamocha ha obligado a establecer cierres y restricciones que afectan la movilidad de miles de personas, además de golpear directamente al transporte de carga, el turismo y las actividades económicas que dependen de esta conexión vial.
A esto se agregan los cierres intempestivos y los trancones que pueden prolongarse durante horas, generando pérdidas económicas y convirtiendo cada desplazamiento entre Bogotá y Bucaramanga en una incertidumbre para pasajeros y transportadores.
La inconformidad aumenta porque, pese a estas dificultades, los usuarios continúan enfrentando el pago de peajes en tramos donde persisten obras pendientes. Pinto reconoció la disposición del Gobierno del presidente Abelardo De la Espriella y de Invías para avanzar en las soluciones, pero dejó claro que la gestión no puede terminar en una reunión ni en un anuncio presupuestal.
La Comisión Accidental Ruta de los Comuneros, integrada además por los representantes Eduar Alexis Triana Rincón, de Boyacá; Hilda Gutiérrez, de Cundinamarca; y Luz Marina Gordillo Salinas, de Bogotá, pretende convertirse en un mecanismo permanente de vigilancia sobre uno de los corredores más importantes del país.
El desafío ahora será que la Nación demuestre con hechos la prioridad que dice otorgarle a esta carretera. Santander no puede continuar esperando mientras una vía fundamental para su economía permanece expuesta a deslizamientos, erosión, pérdida de banca, cierres y obras inconclusas.