Violaciones y homicidios, el prontuario de un sujeto que desvió su vida tanto como su mirada
Resumen
Capturan a Alen Páez Gómez, señalado por el homicidio de Luisa Esteban Motta en Cachirí y buscado desde 2014 por homicidio agravado.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Durante casi dos días, Alen Páez Gómez caminó escondido entre la maleza, las piedras húmedas y las aguas turbias del río Cachirí intentando desaparecer otra vez. Sabía cómo hacerlo. Llevaba más de una década huyendo, cambiando de nombre, moviéndose entre veredas apartadas y dejando tras de sí un rastro de violencia que ahora volvió a quedar expuesto tras el asesinato de Luisa Esteban Motta en el corregimiento de Cachirí, jurisdicción de Suratá.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda
Redacción Justicia / EL FRENTE
Cuando finalmente fue localizado por la Policía y la comunidad en el sector de Puente Bajaloma, entre la vereda San Ignacio y el Filo de Turbay, cerca de los límites con El Playón, ya no era simplemente el hombre callado y reservado que muchos conocían como “Manuel”.
Detrás de ese inofensivo eufemismo aparecía nuevamente el verdadero nombre que llevaba años esquivando a las autoridades: Alen Páez Gómez, un individuo requerido desde 2014 por las autoridades por los delitos de homicidio agravado y señalado además por habitantes de varias comunidades rurales de protagonizar episodios de extrema violencia, incluso abusos sexuales a menores de edad.
La captura ocurrió dos días después luego de un crimen que estremeció a Cachirí, la tarde del domingo 3 de mayo. Todo comenzó en una tienda del corregimiento, donde Páez sostuvo una fuerte discusión con su víctima, una mujer identificada como Luisa Esteban Motta, una humilde ama de casa, habitante de la vereda Capacho.
A Luisa la muerte la tocó en el cuello
Testigos relataron que en medio del altercado la mujer reaccionó a las agresiones verbales de Páez Gómez golpeándolo con una botella, sin imaginar que aquel episodio sería la apertura a sus últimos minutos de vida.
Media hora después, en un acto de acecho y meticulosa cacería, este hombre embriagado por la ira que le había producido la humillación pública al ser golpeado por la mujer, la persiguió por un tramo solitario.
Luisa caminaba junto a su hijo de 15 años cuando Páez Gómez les interceptó el paso para reclamarle nuevamente por lo sucedido. La discusión subió de tono durante varios minutos.
Según testigos, el agresor aguardó hasta asegurarse de que no hubiera personas cerca y luego atacó brutalmente a la mujer con un cuchillo. La herida en el cuello fue letal. El adolescente intentó intervenir para salvar a su madre y terminó lesionado en uno de sus brazos mientras observaba la escena convertida en una pesadilla.
El menor corrió desesperado a pedir ayuda. Sin embargo, cuando regresó acompañado por vecinos, Luisa Esteban Motta ya había muerto desangrada sobre el camino rural.
Una nueva persecución
Mientras la comunidad intentaba auxiliarla, el homicida se escabullía entre la vegetación. Su huida siguió la ribera del río Cachirí, avanzando entre piedras, barrancos y zonas boscosas. Los habitantes comenzaron entonces a compartir fotografías del sospechoso por WhatsApp y organizaron junto a la Policía una intensa búsqueda que mantuvo en tensión a toda la región.
Incluso el alcalde de Suratá, Ecxon Jerónimo Pabón, intentó convencerlo mediante llamadas telefónicas para que se entregara. Pero el hombre siguió escapando durante horas, aferrado una vez más a la clandestinidad que lo había protegido durante años.
Fue entonces cuando empezaron a salir a la luz los capítulos más oscuros de su pasado. Según reveló el medio regional Ecolecuá, Alen Páez Gómez era buscado por la Fiscalía Seccional 18 de Bucaramanga dentro de un proceso por homicidio agravado ocurrido el 13 de julio de 2014 en La Esperanza. Desde entonces habría sobrevivido ocultándose bajo identidades falsas y desplazándose entre zonas rurales de difícil acceso.
Delitos sexuales en el prontuario
Pero las denuncias comunitarias van todavía más allá. Habitantes de la vereda Los Cedros, en La Esperanza, aseguran que el ahora capturado también habría protagonizado agresiones sistemáticas contra su compañera sentimental y abusos sexuales violentos contra dos menores de 10 y 13 años, hijas de la mujer.
De acuerdo con esos testimonios, la adolescente mayor habría quedado embarazada producto de los presuntos abusos. Aunque esos hechos deberán ser esclarecidos por las autoridades judiciales, las versiones conocidas en la región han provocado horror entre campesinos y residentes que aseguran haber convivido durante años con un hombre al que describen como agresivo, errante y profundamente violento.
La caída de Páez Gómez no solo cerró el cerco sobre el asesinato de Luisa Esteban Motta. También reabrió preguntas incómodas sobre cómo un hombre señalado por homicidio agravado logró permanecer libre durante más de una década, moviéndose entre municipios y construyendo nuevas identidades para ocultar un pasado que, según las comunidades, estaba marcado por la sangre y el miedo.
En Cachirí queda ahora una escena difícil de borrar: un adolescente herido viendo morir a su madre, una comunidad paralizada por el terror y la sensación amarga de que este crimen quizá pudo evitarse si la justicia lo hubiera encontrado muchos años atrás.