Una discusión por un mandado terminó en tragedia: menor de 13 años murió apuñalado por su cuñado en Bucaramanga
Un adolescente de 13 años murió apuñalado en Bucaramanga tras una discusión familiar que terminó en violencia.
Un adolescente de 13 años murió apuñalado en Bucaramanga tras una discusión familiar que terminó en violencia.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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La mañana de este domingo quedó marcada por una escena desgarradora en el asentamiento Divino Niño, en el norte de Bucaramanga. Lo que comenzó como un reclamo doméstico por un mandado terminó convirtiéndose en un crimen que hoy enluta a una familia: un adolescente de apenas 13 años murió tras recibir una puñalada en el pecho, presuntamente a manos de su cuñado.
El hecho ocurrió hacia las 9:00 de la mañana al interior de una vivienda donde residía la víctima junto a varios familiares. Según la información preliminar recopilada por las autoridades, la discusión se originó cuando el padre del menor le pidió que realizara una diligencia en la plaza de mercado y este se negó, desencadenándose un intercambio de palabras que elevó rápidamente el tono de la confrontación.
Los gritos despertaron a José David Raza Fonseca Charris, compañero sentimental de una de las hermanas del adolescente, quien se encontraba descansando en otra habitación. Al intervenir en la disputa, la discusión tomó otro rumbo y terminó en un enfrentamiento directo con el menor.
De acuerdo con la versión conocida por los investigadores, en medio del altercado el adolescente habría golpeado al adulto con una correa. La reacción del hombre fue tomar un cuchillo y propinarle una herida en el tórax, considerada mortal por el personal médico. Familiares y vecinos intentaron auxiliar al menor y lo trasladaron de urgencia al Hospital Universitario de Santander, pero ingresó sin signos vitales hacia las 9:40 de la mañana.
Tras el ataque, el presunto responsable abandonó la vivienda con la intención de evadir a las autoridades. Sin embargo, uniformados de la Policía Metropolitana activaron un plan candado y lograron ubicarlo en el barrio San Rafael, donde fue capturado minutos después de ocurrido el homicidio.
El caso ha generado consternación entre los habitantes del sector, quienes lamentan que un episodio de intolerancia dentro del entorno familiar haya cobrado la vida de un niño de 13 años. Las autoridades continúan adelantando las investigaciones para esclarecer completamente las circunstancias que rodearon este hecho violento.