Suscribirse Iniciar sesión
Portada / Última-hora/ Una campana que suena y la heroína Noelia canta victoria
Última-hora

Una campana que suena y la heroína Noelia canta victoria

Noelia Ávila Albarracín tocó la campana tras finalizar su tratamiento contra el cáncer infantil, un momento de esperanza y alivio para ella y su familia.

Únete a nuestro canal de WhatsApp Recibe lo más importante de El Frente al instante
Una campana que suena y la heroína Noelia canta victoria
Resumen con IA

Noelia Ávila Albarracín tocó la campana tras finalizar su tratamiento contra el cáncer infantil, un momento de esperanza y alivio para ella y su familia.

Próximamente

Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.

Próximamente

El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.
Línea del tiempo · IA
····

··········

····

········

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.

Feliz momento para una niña y una familia que le ganaron la batalla al cáncer

Esta historia nos recuerda que detrás de cada diagnóstico existe una familia que necesita información, acompañamiento y acceso oportuno a los servicios de salud, sin barreras ni demoras durante todo el proceso.

Por Juan Manuel Rangel - ESPECIAL/EL FRENTE.

Una campana de cobre marca para Noelia Ávila Albarracín un momento que su familia esperó durante meses con el corazón arrugado, el final de una etapa marcada por medicamentos, controles, incertidumbre y una lucha que transformó cada día en un desafío.

El sonido del metal no representa sólo el final de un tratamiento contra el cáncer infantil, simboliza esperanza, alivio y la posibilidad de recuperar la vida cotidiana después de una enfermedad que exige fortaleza a pacientes, padres y médicos

Andrea Estefanía Ávila Albarracín, mamá de Noelia, convirtió cada jornada en una promesa para su hija. La familia encontró en la fe un apoyo esencial y en la campana una meta capaz de darle sentido a los días más difíciles.

Su experiencia también dejó un llamado a otras familias y a la sociedad para fortalecer la prevención, la alimentación y la solidaridad con quienes enfrentan enfermedades graves.

“Para nosotros, la confianza en Dios significa fe y ganas de salir adelante frente a un proceso muy difícil. A Noelia le decía que pronto se acabarían los medicamentos y que llegaríamos a la campana, porque para ella era un logro, un renacer y una razón para sentirse feliz. Lo más duro fue verla necesitar apoyo permanente. Las donaciones son parte fundamental del proceso, porque una cifra tan baja de plaquetas demuestra cuánto pueden necesitar los pacientes. Por eso invito a donar desde el amor y el servicio. También deseo que ningún otro niño tenga que pasar por esto y que los padres cuiden mucho a sus hijos, con buena alimentación, porque desde mi experiencia es la base del cuidado”, expresa la señora madre con ojos brillantes y una luz de alegría en el rostro.

Un sonido de esperanza

Desde la psicología, la campana adquiere otro significado. Claudia Liliana Galvis Carvajal, Psicóloga área de Oncología Infantil explica que el símbolo no pertenece únicamente a los niños, porque las familias también esperan ese instante como una confirmación del cierre de una etapa. Para ella, el verdadero motor del proceso está en quienes acompañan al paciente todos los días.

“La campana es un sonido de esperanza y de culminación del tratamiento médico, de la sanidad de un paciente, pero los superhéroes son las personas que acompañan a los niños, en especial sus familiares. Madres, padres y personas cercanas entregan tiempo, afecto, escucha y fortaleza. Ese respaldo resulta fundamental. Con las familias trabajamos para fortalecer los recursos emocionales, promover la cercanía y crear espacios que les permitan mirar más allá de las circunstancias de salud. También buscamos calidad de vida en los pequeños detalles, porque el tratamiento no debe convertirse en todo el horizonte de una persona. La campana representa la meta después de un camino con dificultades, pero también celebra la vida que empieza”, comenta con satisfacción de haber sido parte de el buen resultado que ahora celebra Noelia.

Curar, acompañar, sonreír

El significado médico de este símbolo también trasciende la emoción y eso lo recalca Diego Estupiñán Perico, Hematooncólogo Pediatra de la Clínica San Luis, quien dice que cada campanazo refleja avances concretos en el tratamiento del cáncer infantil y recuerda que existen posibilidades reales de recuperación, aunque persistan barreras para garantizar atención oportuna para muchos pacientes.

“La campana dorada nos llega al corazón porque transmite esperanza y alegría, incluso a quienes están fuera de la unidad y desconocen la realidad de estas familias. También representa los avances tecnológicos y los mejores resultados frente al cáncer infantil, una de las enfermedades más graves, pero también una de las más curables. Santander y Colombia todavía enfrentan retos geográficos, culturales y administrativos, además de dificultades para acceder a medicamentos, diagnósticos y procedimientos de manera oportuna. Las leucemias agudas son el cáncer infantil más frecuente, seguidas por los tumores del sistema nervioso central y los linfomas. Cuando un niño toca la campana sentimos alegría por el trabajo de toda la comunidad. Nosotros también sufrimos, pero las familias, la alegría del servicio y la satisfacción de hacer bien nuestro trabajo, nos mantienen firmes”, expresa este médico que es otro héroe en la ‘guerra’ que hoy ganó Noelia.

No más indiferencia

El campanazo de Noelia, por tanto, no representa un instante aislado. Reúne el esfuerzo de una niña que soportó un tratamiento complejo, de una madre que encontró fuerzas para sostenerla, de profesionales que acompañaron cada etapa y de personas que aportaron con una donación, una palabra o una presencia.

Detrás de ese tañido existe una historia de resistencia, pero también un mensaje que trasciende la habitación hospitalaria y es que el cáncer infantil puede enfrentarse con atención médica, apoyo familiar, solidaridad y esperanza.

Cada toque de la campana abre además una nueva etapa. Para Noelia, significa dejar atrás los medicamentos y mirar hacia una vida distinta. Para su familia, representa descanso después de la angustia.

Para quienes la atendieron, confirma el valor del trabajo colectivo. Y para quienes escuchan ese sonido, constituye una invitación a no ser indiferentes ante los niños y sus familias, porque cada apoyo puede formar parte de un camino que busca convertir el miedo en esperanza y el tratamiento en una oportunidad para volver a la vida.