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Opinión

Un coach y un tinto, por favor

Lácides aprende que antes de culpar a otros debe escuchar ambas versiones, mirarse al espejo y reflexionar sobre sus propias acciones.

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Para Lácides, la vida es una autopista que conduce a la vejez y, con frecuencia, es necesario preguntar al primero que aparezca en el camino si vamos por la ruta correcta o es verdad que estamos perdidos. ¡Aquí no hay GPS que valga!  Suele suceder también, que, por andar despistados, en el afán de tomar la trocha para recortar el camino escuchamos las rutas necias de la gente que orienta y ni si quiera sabe dónde está parada. Igualmente, sucede con las personas que regalan o nos venden consejos para orientarnos en las diferentes rutas de la vida como la paz, la tranquilidad, la armonía y, por encima de todo, que nos extraiga del pantano de la tristeza o la incertidumbre.

Aunque parezca extraño, cuando creemos que estamos sufriendo por una decepción, es importantísimo conocer el alto costo que pagaremos emocionalmente, además de los honorarios que debemos cancelar por escuchar lo que queremos y no realmente lo que necesitamos. Esto cambia toda la perspectiva de la situación.

Cada vez que Lácides acude a consulta gratis con sus amigos “psicólogos”, después de soltar sus emociones pudo descubrir que la gran mayoría de sus compinches coincidían con el diagnóstico… ¡pobre Lácides!         

Un buen día, después de victimizarse por las circunstancias de la vida, reunió de nuevo a su comité emocional a una asamblea extraordinaria en una de sus cafeterías de confianza. Afortunadamente ese día tenía suficiente dinero para dos rondas de tinto, ya que los asesores o coach le corrigieron la versión de su historia y por supuesto que esto lo irritó; esta vez, sus asesores no le comieron cuento y le respondieron con un par de contrapreguntas.

-Lácides. ¿Será posible qué sin darse cuenta usted hizo algo irregular y su jefe dudó de sus acciones?  ¿Pudo suceder?  ¡Por eso reaccionó así! Lácides explotó justo al sentirse acorralado por el abuso de semejante pregunta.  -Poeta, para considerar sus argumentos, nos gustaría escuchar la otra versión, la de su jefe, antes de sugerirle el rumbo que debería tomar para no estrellarlo contra un barranco, dijo uno de los nuevos asesores espirituales intentando ser justo, ya que también fue el único que tuvo el valor de enfrentarlo: Sus argumentos deben ser honestos para encontrar el camino correcto a su inquietud. Si quiere desahogarse, claro que sí, ¡lo escuchamos!, pero también valdría la pena escuchar los argumentos del jefe ya que las versiones pueden chocar porque solo estás obedeciendo a tus emociones desconociendo tus acciones. ¡Es la sabiduría de escuchar!

En ese momento, cuando casi le toca pagar la tercera ronda de tinto, Lácides entendió por las buenas o por las malas que primero hay que mirarse al espejo; discernir, y reflexionar antes de acusar a las personas solo con una versión, incluso, sin concederle el mínimo derecho de proteger su integridad. Ahora existe en las redes un amplio portafolio de entrenadores (coach), dispuestos a componer la vida de sus pacientes o clientes, como mal o bien podría decirlo Lácides.