Réquiem por la democracia
El artículo critica las imprudencias políticas tras las elecciones y llama a retomar la sindéresis y la gobernabilidad.
El artículo critica las imprudencias políticas tras las elecciones y llama a retomar la sindéresis y la gobernabilidad.
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No para la confrontación entre los distintos actores de la política nacional; de los tiempos de campaña, se pasó el combate a los preludios de la transmisión del mando; una serie de imprudencias, tienen al rojo vivo el canapé republicano.
Por: Jaime Arrubla
La primera imprudencia este fin de semana estuvo a cargo del señor Carlos Alonso Lucio, quien se tomó la vocería del gobierno entrante y amenazó con extraditar al presidente saliente. Hasta donde entendemos, la extradición supone un largo camino. Lo primero que exista un proceso penal en el extranjero en contra del personaje a extraditar; que se haya producido un “indictment” o su equivalente; que a través de la cancillería o Departamento de Estado se solicite la extradición; que la Cancillería receptora en Colombia abra el expediente y lo pase a la Corte Suprema de Justicia, para que de su concepto..
La Corte hace un análisis formal, no probatorio; mira que el delito lo sea en ambos países, que no sea un delito político, entre otros requisitos. Si el concepto es negativo obliga al gobierno; si es positivo, allí sí, es discrecional del presidente extraditar o no.
En el presente caso, ni siquiera se ha iniciado un proceso penal en USA contra el presidente saliente; luego la amenaza no deja de ser una explosiva imprudencia.
Pues a una imprudencia, le sigue otra, esta vez por parte del gobierno saliente, que como reacción entró a desconocer los resultados electorales, los mismos que ya había aceptado; a afirmar que el ganador era Cepeda y anunció, a través de su abogado, una demanda de nulidad electoral, ante la sección quinta del Consejo de Estado, con unos argumentos bastante peregrinos: otra vez la doble nacionalidad del presidente electo; la intervención de agentes extranjeros en el proceso electoral, al parecer refiriéndose a las también impudentes declaraciones del Presidente de USA, que dijo que había elegido a De la Espriella, en nuestra opinión le quito votos, pero es una de las manifestaciones de su muy basta vanidad; que el lenguaje procaz utilizado por candidato De la Espriella daba lugar a investigaciones criminales y que más de cien mesas impugnadas no se tuvieron en cuenta por las autoridades electorales.
Lo más llamativo, son las medidas cautelares, una de ellas, aplazar la posesión del nuevo presidente. Soñar y nada más.
Viene la última, suspender el empalme, el último anuncio del presidente electo. Empalme en realidad no se necesita; nada hay que empalmar con un gobierno que entrega un país quebrado; habrá que arrancar de cero y con la información que brinden los empleados menores. Hace bien el presidente electo en suspenderla, pues más que empalme, el escenario era de un ring de boxeo.
Hasta aquí vamos, suficientes imprudencias de lado y lado, para invitar a un “réquiem” por la pérdida de la sindéresis en esta república. El debate electoral terminó; los unos a gobernar y los otros a su oposición democrática, que hasta el nombre le cambiaron; las denuncias ante los jueces y los ciudadanos a trabajar.