Presunción de violencia
El texto denuncia que, pese a señalamientos por violencia sexual e intrafamiliar, la Asamblea habría legitimado a figuras cuestionadas, desdibujando su autoridad moral e institucional.
El texto denuncia que, pese a señalamientos por violencia sexual e intrafamiliar, la Asamblea habría legitimado a figuras cuestionadas, desdibujando su autoridad moral e institucional.
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Uno de los mitos fundacionales del imperio romano, es la expulsión del ultimo Rey de Romano Tarquinio el Soberbio, época donde la noble Lucrecia encarnaba las virtudes que Roma admiraba, Lucrecia esposa de Lucio Tarquinio Colatino pertenecía a una familia de gran prestigio, precisamente esa virtud fue la que despertó el interés de Sexto Tarquinio hijo del Rey soberbio, él discutía con sus compañeros de campaña militar, acerca de cuál mujer romana era la más virtuosa, según los textos antiguos, el príncipe amenazó a Lucrecia y le planteó una doble coerción, si cedía a sus pretensiones sexuales, guardaría silencio, si se resistía, la mataría y colocaría junto a su cadáver el cuerpo de un esclavo acusándola de adulterio, la segunda amenaza no sólo implicaba la muerte, sino la destrucción eterna de su reputación familiar.
Lucrecia conto los detalles del abuso a su padre y esposo, aunque su cuerpo había sido violentado, su voluntad no había participado en el acto, es decir, reclamó su inocencia moral, sin embargo, declaró que ninguna mujer debía utilizar su ejemplo para justificar una conducta deshonrosa, entonces se quitó la vida con un puñal, la muerte de Lucrecia se convirtió en un símbolo político, Lucrecia se convirtió en un símbolo de la virtud violada por la tiranía, la libertad oprimida por el poder arbitrario, esa es la causa estructural por la que se acabaron las monarquías en Roma, la República naciendo de la resistencia frente al abuso del poder, desde una perspectiva política, Lucrecia representa a Roma misma, simbólicamente, la familia real habría violado los derechos y las costumbres de toda la comunidad romana, por eso la caída de los Tarquinios aparece narrada como una consecuencia moral inevitable.
Como ciudadano, creo plenamente en la presunción de inocencia, no en la virtud del acusado, en este caso el diputado santandereano Orlando Niño Mateus; la Fiscalía General de la Nación, después de las declaraciones de una presunta víctima de abuso sexual menor de 14 años, desarchivo el proceso al cual el diputado estaba vinculado, según el expediente los hechos ocurrieron en septiembre del 2025, luego de una fiesta en un hotel, donde se reunían candidatos y consejos de juventudes del departamento, el trámite de desarchivo permite reabrir una investigación que fue archivada previamente, se puede solicitar cuando surgen nuevos elementos o razones que justifican la reanudación del proceso penal.
Según las declaraciones de la menor, el comportamiento del diputado Niño, fue Tarquinesco donde según la declaración se somete a una mujer menor de 14 años, a que actúe en contra de su voluntad, actuación carente de honra y moral, ese fue el ideal de honor de nueve diputados que, con su voto, permitieron que Orlando Niño Mateus, haga parte de la junta directiva del departamento, esa es parte de la respuesta institucional de la duma departamental, a la reconocida víctima de violencia sexual.
Se entendería que el drama de una mujer abusada y maltratada debe generar un cambio histórico, pero aquí nada cambia, la duma en su primer año, eligió presidente al diputado Jesús Alfredo Ariza Obregón, gracias a un video ampliamente conocido, se veía al diputado verbalizando violencia en contra de su expareja sentimental, en el momento de su elección, el (virtuoso) diputado estaba vinculado a un proceso penal por violencia intrafamiliar.
Todos en la Asamblea Departamental sabían que iba a pasar, el voto soberbio de la maquinaria asambleísta, dejo nuevamente “sin inocencia moral” a su junta directiva, que evidentemente deslegitima esta corporación y la agenda de los proyectos de duma en el 2027, donde el “símbolo político”, es “la dignidad oprimida por un poder arbitrario”.