Petro arremete contra el retiro espiritual de Abelardo De La Espriella ¿Usted apoya al presidente?
El retiro espiritual del gabinete de Abelardo De La Espriella provocó críticas de Gustavo Petro, reabriendo el debate sobre fe, política y laicidad en Colombia.
El retiro espiritual del gabinete de Abelardo De La Espriella provocó críticas de Gustavo Petro, reabriendo el debate sobre fe, política y laicidad en Colombia.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
··········
········
El retiro espiritual convocado por el presidente electo Abelardo De La Espriella junto a los ministros y altos funcionarios que integrarán su gabinete terminó convirtiéndose en un nuevo escenario de confrontación con el presidente Gustavo Petro, quien lanzó duras críticas contra la dimensión religiosa que ha marcado el inicio del gobierno entrante.
Desde Barranquilla, el equipo designado por De La Espriella compartió imágenes de jornadas de oración, alabanza y reflexión cristiana como parte de una actividad privada que, según sus integrantes, busca encomendar a Dios el ejercicio del poder antes de asumir oficialmente las riendas del país.
El propio presidente electo afirmó que la experiencia fortaleció sus convicciones. "En este retiro espiritual he reafirmado una convicción: para construir una gran Nación hay que poner a Dios en el centro de cada decisión", escribió en sus redes sociales.
Uno de los principales voceros del encuentro fue el ministro de Vivienda designado, Jaime Andrés Beltrán, quien además es pastor evangélico. El exalcalde de Bucaramanga aseguró que la dimensión espiritual resulta fundamental para el ejercicio del gobierno.
"Solo quienes logran entender la trascendencia que tiene el mundo espiritual en el desarrollo de un gobierno saben lo importante que es encomendar a Dios el camino hacia donde se dirige Colombia", manifestó Beltrán durante el retiro, al que asistieron todos los funcionarios designados hasta el momento, así como la futura primera dama, Ana Lucía Pineda.
Sin embargo, las imágenes y los mensajes publicados por el nuevo gobierno provocaron una inmediata reacción desde distintos sectores políticos. El presidente Gustavo Petro utilizó su cuenta de X para cuestionar abiertamente el énfasis religioso del evento y lanzó un mensaje cargado de referencias bíblicas.
"Falsos los cristianos que llevan odio en su corazón y pregonan el odio, falsos sus pastores idólatras de la codicia", escribió el mandatario, quien además sostuvo que el verdadero mensaje de Jesucristo está basado en el amor al prójimo y no en la confrontación.
"Jesús dijo amar al prójimo y el último será el primero; jamás dijo odiar y destripar al prójimo, eso lo hace Satanás con rezos falsos", agregó Petro, antes de concluir que "la salvación divina es de la humanidad toda, es colectiva; la salvación no es individual y mucho menos por dinero".
Las críticas del jefe de Estado se suman a las expresadas por dirigentes de izquierda como el exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, Carlos Carrillo, quien sostuvo que el protagonismo de los símbolos religiosos desconoce el carácter laico del Estado colombiano y advirtió que sustituir la Constitución por la Biblia representaría un retroceso institucional.
La respuesta del gobierno electo no tardó en llegar. La futura vocera presidencial, Carolina Gómez, rechazó los señalamientos y defendió el derecho de los integrantes del nuevo gabinete a expresar públicamente sus convicciones religiosas.
"Lo verdaderamente intolerante es pretender que los colombianos tengamos que esconder nuestra fe para no incomodar a la izquierda", afirmó.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente en Colombia: la diferencia entre la libertad religiosa, garantizada por la Constitución, y el principio de laicidad del Estado. Mientras los sectores afines a De La Espriella sostienen que profesar públicamente la fe no implica imponer una religión desde el poder, sus críticos consideran que la reiterada utilización de símbolos y discursos religiosos desde el gobierno puede desdibujar la separación entre las creencias personales y las instituciones del Estado.
Más allá de la controversia, el retiro espiritual confirma que la fe seguirá siendo uno de los sellos distintivos del gobierno que asumirá el poder en los próximos días, una característica que ya había sido determinante durante la campaña presidencial y que ahora continúa marcando la narrativa política del presidente electo.