Paloma Valencia promete no tocar subsidios tras años de oponerse a reformas sociales ¿Será oportunismo electoral?
Resumen
Paloma Valencia aseguró que no tocará los subsidios sociales si llega a la Presidencia, pese a su historial de oposición a reformas sociales y a prometer recortes del Estado.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
En plena carrera hacia la Casa de Nariño, la candidata presidencial Paloma Valencia sorprendió con una declaración que muchos en el escenario político califican de contradictoria: aseguró que si llega a la Presidencia “ningún programa social se va a tocar” y prometió mantener intactos los subsidios dirigidos a la población más vulnerable del país.
El anuncio, sin embargo, abrió una inmediata lluvia de cuestionamientos por parte de sectores que recuerdan su historial legislativo de oposición a varias de las reformas sociales impulsadas en los últimos años.
Durante una entrevista en Caracol Radio, la senadora uribista insistió en que su eventual gobierno no recortará la inversión social. “Nosotros no le vamos a cortar a la inversión social”, afirmó, en un intento por enviar un mensaje de tranquilidad a millones de beneficiarios de programas estatales.
Pero sus palabras chocaron de frente con el recuerdo de su postura como congresista, donde desde su curul fue una de las voces más activas contra varias iniciativas sociales promovidas por el gobierno de Gustavo Petro, muchas de ellas orientadas precisamente a ampliar la cobertura estatal en salud, equidad, transferencias y protección social.
La contradicción no pasó desapercibida para analistas ni para sectores de oposición al uribismo, que consideran que la promesa de Valencia responde más a cálculo electoral que a una verdadera convicción programática.
Para sus críticos, la candidata parece haber entendido que en un país golpeado por la desigualdad y la pobreza sería políticamente suicida plantear recortes sociales en campaña, incluso cuando históricamente su sector ha cuestionado el crecimiento del gasto estatal en programas asistenciales.
Valencia aprovechó además la entrevista para lanzar dardos contra Petro y reivindicar el origen uribista de algunos subsidios sociales, particularmente el dirigido al adulto mayor. “Ese subsidio lo creó el presidente Uribe”, afirmó, antes de soltar una de sus habituales frases provocadoras: “Petro, Uribe es tu papá”.
No obstante, mientras promete blindar los subsidios, la candidata también anunció una agresiva política de reducción del Estado, incluyendo cierre de entidades, fusión de ministerios y drástica disminución del gasto de funcionamiento.
Entre sus objetivos volvió a mencionar el ya cuestionado Ministerio de la Igualdad, cuya creación combatió políticamente y cuya desaparición celebra como una victoria propia.
Ese doble discurso ha generado suspicacias sobre cómo pretende sostener intacta la inversión social mientras simultáneamente promete recortar estructura estatal y reducir gasto público.
Para varios observadores, el mensaje parece diseñado para intentar reconciliar dos agendas difíciles de compatibilizar: tranquilizar a sectores vulnerables sin incomodar a su base política, históricamente partidaria de la austeridad fiscal y de un Estado más reducido.
En campaña, los subsidios dejaron de ser “gasto excesivo” para convertirse en terreno prohibido. Y así, una dirigente que durante años combatió buena parte de la expansión social del Estado ahora promete defender intactos los programas que ayudó a cuestionar. En política, al parecer, la memoria suele ser el primer daño colateral de las encuestas.