Suscribirse Iniciar sesión
Portada / Opinión/ ¿Otro jefe del partido comunista podrá ser presidente de Colombia?
Opinión

¿Otro jefe del partido comunista podrá ser presidente de Colombia?

El texto plantea que la historia política y los conflictos armados han marcado a Colombia, en un contexto de crisis de los partidos tradicionales y tensiones ideológicas.

Únete a nuestro canal de WhatsApp Recibe lo más importante de El Frente al instante
¿Otro jefe del partido comunista podrá ser presidente de Colombia?
Resumen con IA

El texto plantea que la historia política y los conflictos armados han marcado a Colombia, en un contexto de crisis de los partidos tradicionales y tensiones ideológicas.

Próximamente

Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.

Próximamente

El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.
Línea del tiempo · IA
····

··········

····

········

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.

¿Quién los creyera?. Hemos llegado al abismo de la disolución de los partidos históricos, que gobernaron a Colombia con la Constitución política de mil ochocientos ochenta y seis (1886), precisamente cuando don Rafael Núñez –que fue maestro de la lengua castellana -, será remplazado por un paisano suyo, el abogado Abelardo de la Espriella Otero, ambos personajes con ancestros en regiones de la Costa Atlántica.

Sorpresa que se van a llevar el próximo siete (7) de agosto del presente año, cuando en medio de los documentos históricos se invoque el Himno Nacional de la República de Colombia, que el señor Rafael Núñez hubo de redactar en su hacienda de ‘El Cabrero’, ubicado muy cerca a la ciudad de Cartagena, ciudad que fue sitiada durante la Guerra de la Independencia Nacional, cuando la flota inglesa obligó a la población granadina a refugiarse en las murallas de la histórica ciudad, donde el alcalde Blas de Leso sometió al almirante Vernont, para enfrentar el peligro de una guerra internacional contra Inglaterra.

Hemos padecido muchas guerras, desde cuando el ciudadano genovés, Cristóbal Colón, junto con los hermanos Pinzón, lograron llegar a tierra firme con las embarcaciones de la Pinta, la Niña y la Santa María. Siempre la violencia ha sido el común denominador de las organizaciones libertarias, como las que encarnaron próceres de la independencia nacional. La revolución de los comuneros iniciada el 16 de marzo de 1781 en los municipios de Charalá y El Socorro, –aquí en Santander --, bajo el mando de José Antonio Galán, Lorenzo Alcantuz e Isidro Molina.

La violencia ha marcado nuestro destino de país que ha luchado por la paz, sin que haya podido conseguirla. Vino la guerra de la independencia nacional, impulsada por Custodio García Rovira, decano de derecho del Colegio Mayor de San Bartolomé en Santafé de Bogotá, que fue fusilado en 1816, cuando la Corona Española envió a Pablo Morillo, para acabar con las guerrillas de La Niebla, ubicadas en la región de Coromoro, en lo que sería más adelante el departamento de Santander.

El Libertador Simón Bolívar, nacido en Caracas (Venezuela), llegó a la guerra de la independencia de Colombia en 1812 y atravesó los Llanos Orientales, para formar un ejército andrajoso hasta el Páramo de Pisba y el Pantano de Vargas, meses antes de cruzar el Puente de Boyacá, donde el General Juan José Rondón y otros héroes de la independencia nacional, apoyados por un batallón de soldados ingleses y por los llaneros que comandaba el General José Antonio Páez, lograron derrotar a las tropas españolas y poner preso al General Español José María Barreiro, que fue fusilado por orden del General Francisco de Paula Santander, en el comienzo de la vida republicana de esta nación.

Los partidos políticos históricos protagonizaron la Guerra de los Mil Días, que empezó en Piedecuesta en 1898 y terminó en el Cerro de Palonegro, -- aquí en el departamento de Santander --, que años más tarde sería uno de los lugares donde se crearon las guerrillas del autodenominado ‘Ejército de Liberación Nacional’, fundado por el ideólogo Jaime Arenas Reyes, en busca de la autonomía de las universidades públicas. El sueño de crear un movimiento armado había pasado por la Universidad Industrial de Santander, que fue el escenario académico de una fuerza universitaria inspirada por la doctrina marxista – leninista, que prevalece con más fuerza en algunos de los establecimientos académicos de esta adolorida nación.