Murió en 2013 tras sufrir múltiples picaduras de avispas en Bucaramanga: las preguntas que rodean el caso
Orlando Grimaldos murió en 2013 tras sufrir múltiples picaduras de avispas durante una huida vinculada a un operativo policial; su familia denuncia presuntos abusos y dudas sobre la atención médica.
Orlando Grimaldos murió en 2013 tras sufrir múltiples picaduras de avispas durante una huida vinculada a un operativo policial; su familia denuncia presuntos abusos y dudas sobre la atención médica.
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Orlando de Jesús Grimaldos tenía 26 años cuando sufrió múltiples picaduras de avispas, en febrero de 2013, después de huir de un procedimiento policial contra las ventas ambulantes. Dos meses después, falleció tras sufrir un paro cardíaco. Sus familiares denunciaron presuntos abusos de autoridad y cuestionaron la atención médica que recibió.
La muerte de Orlando de Jesús Grimaldos, un vendedor ambulante de 26 años, dejó una historia de dolor y preguntas sin resolver para su familia y allegados. El joven falleció en Bucaramanga en abril de 2013, luego de sufrir una reacción alérgica asociada a las múltiples picaduras de avispas que recibiós semanas antes, en circunstancias que sus allegados relacionaron con un procedimiento de control policial contra las ventas informales.
Según el relato de su padre, Casimiro Grimaldos, los hechos ocurrieron el 15 de febrero de ese año, cuando Orlando regresaba a su casa después de trabajar con su puesto de ventas ambulantes en inmediaciones de las carreras 2 y 3 con calle 45, en el barrio Campohermoso.
En el trayecto, el joven habría sido interceptado por uniformados de la Policía que adelantaban un operativo de control al comercio informal. De acuerdo con la versión familiar, los agentes lo abordaron de manera brusca y, ante el temor de ser agredido, Orlando salió corriendo hacia una zona rural cercana.
Fue allí donde se encontró con un enjambre de avispas que lo atacó repetidamente, provocándole múltiples lesiones en el cuerpo. La gravedad de las picaduras obligó a trasladarlo al Hospital Universitario de Santander (HUS), donde permaneció bajo atención médica.
Una denuncia contra uniformados
Además de las circunstancias en las que resultó herido, la familia señaló que durante el procedimiento se habría presentado un episodio de intimidación por parte de uno de los policías.
Según la denuncia de sus allegados, uno de los uniformados le habría dicho al joven: “Hoy no te puedo hacer nada, pero ya nos encontraremos cuando esté de civil”.
La familia consideró que esta expresión aumentaba sus dudas sobre la manera en que se desarrolló el operativo y pidió que se revisara la actuación de los agentes involucrados.
Sin embargo, el relato corresponde a la versión entregada por los familiares y, con la información disponible, no es posible establecer si hubo una investigación disciplinaria o penal, ni si alguna autoridad determinó responsabilidades por lo ocurrido.
La lucha por recuperarse terminó en tragedia
Después del ataque de las avispas, Orlando permaneció hospitalizado y recibió atención en la unidad de cuidados intensivos. Según la información aportada por su familia, estuvo en ese servicio desde el 15 hasta el 23 de febrero.
Aunque logró salir de esa etapa crítica, su estado de salud continuó siendo motivo de preocupación para sus allegados. La familia sostiene que las picaduras le dejaron consecuencias que posteriormente desencadenaron una nueva emergencia médica.
El 10 de abril de 2013, cerca de las 9:00 de la mañana, cuando se dirigía a trabajar con su habitual carrito de ventas, el joven sufrió un paro cardíaco. Fue llevado al hospital, pero, según el relato familiar, ingresó sin signos vitales.
La muerte representó un golpe devastador para sus seres queridos, que no solo tuvieron que afrontar la pérdida de un hijo, sino también la incertidumbre sobre las circunstancias que rodearon los hechos y la atención que recibió durante su hospitalización.
Sus familiares cuestionaron presuntas fallas en el manejo médico y pidieron que se examinara si la atención prestada fue adecuada. No obstante, la información disponible no permite confirmar que se hubiera establecido una negligencia médica ni que existiera un dictamen que determinara de manera concluyente la causa clínica del fallecimiento.
“Él nos ayudaba en el día a día”
Más allá de las denuncias, la familia recuerda a Orlando como un joven que trabajaba con su puesto ambulante para contribuir al sostenimiento del hogar.
Su padre expresó que la pérdida sigue siendo difícil de sobrellevar y que ninguna reparación puede devolverle la vida a su hijo. Aun así, insistió en la necesidad de que su caso sea escuchado y de que se reconozcan las afectaciones que sufrió su familia.
“Yo sé que ya la vida de mi hijo no se puede recuperar, pero pido que se me reconozca porque él nos ayudaba en el día a día a salir adelante”, manifestó Casimiro Grimaldos.
La familia también cuestionó por qué, según su versión, los uniformados habrían actuado de manera violenta contra un joven que se ganaba la vida con las ventas ambulantes.
Más de una década después de los hechos, la historia de Orlando Grimaldos sigue planteando interrogantes sobre las circunstancias del procedimiento policial, la atención médica que recibió y las posibles responsabilidades derivadas de lo sucedido.