“Mi mamá no murió, a mi mamá la mataron”: el crimen de Blanca Pardo que estremece a Nariño
Blanca Pardo, campesina de 72 años, murió tras ser hallada gravemente herida en una zona rural de San Bernardo. Su familia exige que se esclarezca quién la atacó.
Blanca Pardo, campesina de 72 años, murió tras ser hallada gravemente herida en una zona rural de San Bernardo. Su familia exige que se esclarezca quién la atacó.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Blanca Emeria Pardo Rosero tenía 72 años y conocía como pocos los caminos de la vereda Plazuelas, en San Bernardo, Nariño. Allí había pasado buena parte de su vida trabajando en el campo, elaborando quesos y sacando adelante a sus seis hijos. Pero el pasado 29 de agosto, una jornada que parecía igual a tantas otras terminó en una tragedia que hoy mantiene a su familia esperando respuestas.
La mujer salió de su vivienda durante la mañana para realizar labores en un potrero de su propiedad. Llevaba su ruana y, como era habitual, un machete para recoger leña. Horas después, sus familiares comenzaron a preocuparse porque no regresaba y tampoco respondía las llamadas.
La búsqueda terminó con una escena que sus hijos difícilmente podrán olvidar.
Blanca fue encontrada en un lugar de difícil acceso, todavía con vida, pero gravemente herida, desorientada y expuesta durante varias horas al frío. Según el relato de sus familiares, estaba sin ropa y presentaba múltiples lesiones que hicieron sospechar de una agresión sexual.
Los vecinos tuvieron que ayudar a sacarla del terreno y trasladarla inicialmente hasta un centro asistencial de San Bernardo. Su estado era crítico.
Posteriormente fue remitida a Pasto, donde permaneció bajo atención médica. Sin embargo, la gravedad de las lesiones, la hipotermia y las complicaciones que presentó terminaron por arrebatarle la vida. Blanca murió el 30 de agosto, después de que los médicos intentaran estabilizarla y reanimarla.
Para su familia, no se trató de una muerte accidental ni de una tragedia más.
“A mi mamá la mataron”
Más de un mes después, la pregunta continúa sin respuesta: ¿quién atacó a Blanca Pardo?
Hasta ahora no hay capturados ni un responsable identificado públicamente por las autoridades. El caso está en manos de la Fiscalía y las investigaciones buscan establecer qué ocurrió en el potrero donde la mujer fue encontrada y quién estuvo detrás de las agresiones.
Jenny Pardo, una de sus hijas, decidió romper el silencio y contar públicamente lo ocurrido. Su familia busca que el nombre de Blanca no quede perdido entre los expedientes y que las autoridades aceleren las investigaciones.
“Mi mamá no murió, a mi mamá la mataron”, fue una de las frases con las que Jenny resumió el dolor de una familia que todavía intenta entender cómo su madre terminó gravemente herida en un lugar que conocía y frecuentaba.
El caso también ha generado preocupación entre los habitantes de San Bernardo. La comunidad realizó una marcha y una velatón para recordar a Blanca y exigir que se conozca la verdad.
Un crimen que sigue sin respuesta
La investigación enfrenta dificultades. La zona donde Blanca fue encontrada es rural, aislada y no cuenta con cámaras de seguridad. Tampoco se conocen, hasta el momento, testigos que hayan podido aportar información determinante sobre lo ocurrido.
La familia, sin embargo, mantiene la esperanza de que las autoridades logren reconstruir las últimas horas de vida de la campesina y establecer quién estuvo con ella antes de que fuera encontrada.
El Ministerio de Justicia también rechazó los hechos denunciados y pidió que el caso sea esclarecido con celeridad, mientras que las autoridades locales han señalado que se adelantan las actuaciones correspondientes.
La historia de Blanca Pardo trascendió las montañas de San Bernardo y llegó a la agenda nacional. No solo por la violencia que rodeó su muerte, sino porque, semanas después, una familia continúa esperando una respuesta básica: saber quién le hizo daño a su madre y por qué.
Mientras la investigación avanza, sus hijos mantienen una exigencia: que el caso no sea olvidado y que la muerte de Blanca Pardo no termine archivada sin responsables.