Metrolínea vuelve al ruedo con cambios y multimillonaria inversión
Metrolínea pasa de cinco a dos estaciones en la licitación de recuperación, lo que obliga a exigir claridad sobre el alcance real de la inversión.
Metrolínea pasa de cinco a dos estaciones en la licitación de recuperación, lo que obliga a exigir claridad sobre el alcance real de la inversión.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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A las ocho en punto de la mañana de este martes en las redes sociales de la Alcaldía de Bucaramanga colgaron un video en donde aparece el Alcalde, Cristian Fernando Portilla Pérez, dentro de una de las derruidas estaciones del defenestrado Sistema de Transportes Metrolínea y desde donde hizo el anuncio de la adjudicación de la millonaria Licitación para recuperar el sistema a cuentagotas.
Hasta allí todo normal. Se veía venir pese a las críticas y reclamos de amplios sectores de la ciudadanía, del por qué sigue inyectándosele dinero a un sistema que está desahuciado y que sólo ha generado pérdidas, ruinas y corrupción dentro del transporte público municipal.
Pero hubo un cambio en cuanto a lo anunciado por el Alcalde en su video de este martes y lo que se había planteado cuando se comunicó la puesta en marcha del proyecto de reconstrucción de Metrolínea.
Teníamos la noticia remarcada, confirmada, mil y una veces difundida, que serían cinco estaciones las futuras ‘víctimas’ de las refacciones, reconstrucciones, maquillajes y complementarios, pero ahora el discurso cambió de rumbo y, para muchos, pasó desapercibido.
La noticia nueva fue que ahora serán sólo dos estaciones las que recibirán la inversión y algunos ’vagones’ del sistema. Un anuncio sutil, pero muy significativo porque se varió la intención del trabajo proyectado que era reconstruir cinco estaciones, a saber, Quebrada Seca, Chorreras, San Mateo, La Isla y Provenza Central, por sólo dos sin especificar y “algunos vagones”.
El mensaje fue breve, pero la diferencia frente al proyecto inicial resulta demasiado importante para dejarla pasar por alto. Ese cambio obliga a exigir claridad sobre el alcance real de la licitación, cuyo monto está cercano a doce mil millones de pesos.
No se trata únicamente de reparar infraestructura deteriorada. Se trata de explicar a la ciudadanía cuál proyecto fue finalmente adjudicado y por qué difiere de la propuesta que se manejó cuando se anunció la tan mentada y aplazada reconstrucción.
La discusión sobre Metrolínea tampoco puede reducirse a una disputa entre quienes respaldan o cuestionan nuevas inversiones. Existe un asunto elemental de transparencia pública.
Cuando una administración modifica una promesa de cinco estaciones a dos, debe ofrecer una explicación precisa, completa y verificable. El video del Alcalde puso nuevamente a Metrolínea en el centro del debate.
Y esa diferencia debe quedar documentada antes de cualquier nueva ilustración. Ahora corresponde que la Alcaldía revele, sin ambigüedades, qué se adjudicó, qué se va a recuperar y qué quedó por fuera.
Porque en una ciudad cansada de disímiles promesas sobre un sistema fallido y que se niega a morir, la diferencia entre cinco estaciones anunciadas y ahora sólo dos, no es un detalle menor. Es la medida que compendia el alcance de una inversión pública que exige información clara y completa.