“Me han violado todos los derechos”: Beto Coral habló por primera vez tras su detención en Estados Unidos
Beto Coral denunció que su detención en Estados Unidos fue una persecución política y afirmó que le violaron sus derechos durante el arresto y traslado.
Beto Coral denunció que su detención en Estados Unidos fue una persecución política y afirmó que le violaron sus derechos durante el arresto y traslado.
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El activista colombiano Beto Coral rompió el silencio desde un centro de procesamiento migratorio en Luisiana y aseguró que su detención en Estados Unidos responde a una persecución política. En una entrevista concedida al programa Reporte Coronell, Coral denunció presuntas violaciones a sus derechos fundamentales durante el procedimiento de captura y los posteriores traslados entre distintos centros de detención.
Coral, cuyo nombre completo es Franklin Humberto Coral Garrido, afirmó que fue detenido sin que se le informaran cargos formales ni se le leyeran sus derechos. Según su relato, tampoco existió una orden judicial en su contra y la actuación habría estado sustentada en una directriz administrativa relacionada con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
“Hasta hoy a mí me han violado todos los derechos habidos y por haber. No me han leído los cargos ni mis derechos”, expresó durante la entrevista.
El activista aseguró que solicitó asilo político en Estados Unidos en 2016 y que desde entonces ha permanecido legalmente en ese país. Según explicó, durante la última década desarrolló actividades relacionadas exclusivamente con asuntos políticos colombianos y negó haber participado en temas de política interna estadounidense.
De acuerdo con su versión, durante el momento de la captura agentes federales le mostraron un documento en el que se hacía referencia a una supuesta afectación de la política exterior de Estados Unidos. Coral indicó que no tuvo acceso completo al contenido del memorando, pero afirmó haber observado que estaba firmado por Marco Rubio.
Además de cuestionar la legalidad de su arresto, denunció las condiciones en las que ha permanecido bajo custodia. Señaló que pasó varios días sin poder comunicarse con familiares o abogados y aseguró haber sido sometido a extensos traslados entre diferentes estados del país.
Uno de esos recorridos, según relató, duró más de diez horas entre Arizona y Texas, tiempo durante el cual permaneció esposado de manos, cintura y pies. También afirmó haber sufrido agresiones físicas en uno de los centros de detención y denunció la pérdida de documentos personales que considera fundamentales para sustentar su defensa migratoria.
Coral manifestó además preocupación por una audiencia migratoria que, según indicó, estaría programada para el próximo 30 de junio en la ciudad de El Paso, Texas. Sin embargo, aseguró desconocer cómo podrá comparecer debido a los constantes traslados y a la falta de información que, según él, existe dentro del sistema de detención.
Otro de los aspectos que abordó durante la entrevista fue la posibilidad de aceptar una autodeportación. El activista afirmó que funcionarios migratorios lo estarían presionando para firmar documentos relacionados con una salida voluntaria del país, opción que rechazó de manera contundente.
“Yo no he cometido ningún delito. Pensar distinto no es un delito”, afirmó.
Durante la conversación también habló de la situación que atraviesa su familia, especialmente su hijo de 12 años, quien se encontraba con él al momento de la captura. Coral aseguró que uno de sus principales objetivos es reencontrarse pronto con el menor, independientemente del país donde pueda hacerlo.
Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no han emitido un pronunciamiento detallado sobre las denuncias formuladas por Coral. Entretanto, el caso continúa generando atención tanto en Colombia como en Estados Unidos, mientras se define el futuro migratorio y judicial del activista colombiano.