“Mamá dejó de respirar”: el desgarrador relato del hijo de una santandereana fallecida en el terremoto que conmueve al mundo
Maira Mercedes Carvajal, santandereana de 45 años, murió en el colapso de su edificio en La Guaira; su hijo Mateo, de 7 años, sobrevivió y su testimonio conmueve al mundo.
Maira Mercedes Carvajal, santandereana de 45 años, murió en el colapso de su edificio en La Guaira; su hijo Mateo, de 7 años, sobrevivió y su testimonio conmueve al mundo.
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Entre las miles de historias de dolor que dejó el devastador terremoto en Venezuela, una ha tocado el corazón de millones de personas. La protagonista es Maira Mercedes Carvajal Betancourt, una santandereana de 45 años que perdió la vida tras el colapso del edificio donde vivía en La Guaira. Su hijo, Mateo, de apenas siete años, sobrevivió al desastre y su estremecedor testimonio ha dado la vuelta al mundo.
Maira nació en Bucaramanga y años atrás decidió radicarse en Venezuela en busca de mejores oportunidades. Allí trabajó como auxiliar de vuelo, formó una familia junto a su esposo, el piloto Neiry Masirubyca, y se estableció en el Club Residencial Caribe Palmar, un conjunto residencial que quedó reducido a escombros tras los fuertes sismos registrados el pasado 24 de junio.
La tragedia ocurrió mientras el padre del menor se encontraba fuera del apartamento. Maira quedó atrapada bajo los escombros junto a Mateo. Horas después, durante las labores de rescate, el niño fue encontrado con vida.
Las imágenes de ese momento recorrieron el mundo. Con una serenidad que contrasta con la tragedia que acababa de vivir, Mateo se presentó ante los rescatistas y pronunció unas palabras que hoy estremecen a miles de personas: "Yo me llamo Mateo, vengo de La Guaira; el único que sobrevivió a este derrumbe fui yo... Estaba solo con mi mamá... Ella dejó de respirar ayer a las siete y treinta".
En Bucaramanga y Floridablanca, donde aún reside parte de su familia, la noticia cayó como un duro golpe. Sus allegados recordaron que, hace apenas dos años, Maira había regresado a Santander para asistir a las exequias de un familiar. Nadie imaginó que aquella sería la última vez que caminaría por la tierra que la vio nacer.
Mientras el pequeño Mateo se recupera del impacto físico y emocional de la tragedia junto a su padre, la historia de esta familia santandereana se ha convertido en uno de los símbolos más conmovedores del terremoto que sacudió a Venezuela, una catástrofe que deja miles de víctimas y familias marcadas para siempre.