Los Santos, bonito por fuera y olvidado por dentro: Daniel Arenas propone cambio de fondo para el municipio
Daniel Arenas propone priorizar agua, vías rurales y atención social en Los Santos, con un modelo de desarrollo centrado en las personas y no en más cemento.
Daniel Arenas propone priorizar agua, vías rurales y atención social en Los Santos, con un modelo de desarrollo centrado en las personas y no en más cemento.
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El abogado, exfuncionario de la Fiscalía y empresario de la construcción plantea una agenda centrada en el acceso al agua, el mejoramiento de las vías rurales, la generación de ingresos, la protección del territorio agrícola y la atención a los adultos mayores. Tras vivir ocho años en Estados Unidos, regresó a Santander con la intención de participar en la política local y promover un modelo de gobierno que, según propone, priorice el desarrollo humano por encima de las obras de cemento.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Abogado de profesión, trabajó en la Fiscalía General de la Nación como asistente fiscal, fiscal seccional y, en distintas oportunidades, fiscal local. También desarrolló labores de asesoría en el área metropolitana de Bucaramanga, entre ellas en asuntos relacionados con el transporte y el tránsito.
Su trayectoria tomó otro rumbo hace ocho años, cuando se trasladó a Estados Unidos. Allí vivió en Georgia, Tennessee y Florida, donde desempeñó diferentes oficios antes de consolidar una empresa dedicada al alquiler de maquinaria, las demoliciones y los trabajos de construcción.
En ese recorrido, asegura, tuvo que aprender a empezar de nuevo. Trabajó como conductor de taxi y de plataformas de transporte, mesero, plomero y mecánico, además de realizar labores de recolección de residuos. Posteriormente, adquirió maquinaria en subastas y se abrió camino en el sector de la construcción, mientras se preparaba para obtener conocimientos y licencias relacionadas con la actividad de contratista.
Esa experiencia, marcada por los altibajos empresariales, es parte de la historia con la que busca explicar su interés por las personas que enfrentan dificultades económicas y carecen de oportunidades para salir adelante.
Su regreso a Colombia, en enero de este año, estuvo motivado por razones familiares y por el deseo de reencontrarse con sus raíces. La conexión con el paisaje santandereano y con la historia de sus abuelos, su padre y su familia lo llevó a establecerse nuevamente en la Mesa de los Santos, donde asegura haber encontrado razones para involucrarse en las necesidades de la comunidad.
Paisajes privilegiados y necesidades pendientes
Para Arenas, uno de los principales problemas de Los Santos es la distancia que existe entre la imagen turística del municipio y las condiciones que enfrentan numerosos habitantes, especialmente en las veredas y en la zona baja.
Su diagnóstico parte de una idea que repite durante la conversación: la belleza natural no puede convertirse en una cortina que oculte las dificultades sociales, económicas y de infraestructura.
“La Mesa de los Santos es muy bonita alrededor, pero necesita mucho trabajo al interior”, sostiene.
El candidato considera que el desarrollo municipal no debe medirse exclusivamente por las construcciones, las parcelaciones o el crecimiento del mercado inmobiliario. A su juicio, también debe evaluarse por las condiciones de vida de los campesinos, las posibilidades de empleo, el acceso a los servicios básicos y las oportunidades que tienen los jóvenes para desarrollar sus capacidades sin abandonar el territorio.
Uno de los asuntos que más le preocupa es la situación de los adultos mayores que no lograron cotizar al sistema de seguridad social y que, según describe, dependen de la ayuda de familiares, vecinos o personas solidarias para cubrir sus necesidades básicas.
Durante sus recorridos por las veredas, afirma haber encontrado personas de edad avanzada sin ingresos suficientes y con pocas alternativas de protección. También menciona a personas con discapacidad, mujeres que asumen solas las responsabilidades del hogar, trabajadores informales y pequeños emprendedores que pasan semanas sin conseguir clientes.
Para Arenas, estas realidades obligan a replantear la manera en que la administración municipal identifica y atiende a la población vulnerable. Su propuesta es acercar la oferta institucional a las comunidades y evitar que las ayudas dependan exclusivamente de que los ciudadanos conozcan una página web o sepan desenvolverse en los canales digitales.
La atención social, plantea, debe comenzar por identificar quiénes necesitan apoyo, qué servicios requieren y cuáles son las alternativas para acompañarlos de manera efectiva.
El agua, una deuda histórica
El acceso al agua ocupa un lugar central en el diagnóstico del aspirante. Arenas sostiene que el municipio lleva décadas enfrentando dificultades para garantizar el suministro, particularmente en sectores de la zona baja, y cuestiona que proyectos de infraestructura hídrica continúen requiriendo recursos adicionales para completar sus obras.
Su planteamiento no se limita a terminar las instalaciones pendientes. También advierte sobre la necesidad de revisar la relación entre el crecimiento urbanístico, la disponibilidad de agua y la capacidad de los sistemas de saneamiento.
En su opinión, la expansión de las parcelaciones y la presión sobre las fuentes hídricas podrían comprometer el abastecimiento de sectores rurales y agrícolas si no existe una planificación adecuada.
La agenda que propone incluye revisar las condiciones de los proyectos de acueducto, fortalecer el control sobre el crecimiento urbanístico, vigilar el manejo de las aguas residuales y promover una mayor conciencia sobre la protección del recurso hídrico.
El reto, de acuerdo con su diagnóstico, consiste en que las soluciones no se reduzcan a nuevas inversiones en tuberías, sino que contemplen la sostenibilidad del abastecimiento, la capacidad de los servicios públicos y las necesidades de las comunidades a largo plazo.
Vías rurales: seguridad, movilidad y economía campesina
Otro de los puntos que Arenas pone sobre la mesa es el estado de las carreteras rurales. Aunque reconoce el mantenimiento de algunos corredores principales, afirma que existen tramos veredales que requieren intervenciones más frecuentes y una mejor señalización.
En sus desplazamientos por el municipio, cuenta, ha experimentado dificultades para transitar por carreteras deterioradas, una situación que, según advierte, afecta tanto a quienes se movilizan en motocicleta como a los conductores de vehículos particulares y de trabajo.
El problema, desde su perspectiva, tiene consecuencias que van más allá de la incomodidad. Una vía en malas condiciones puede elevar los costos de transporte, deteriorar los vehículos, dificultar la llegada de productos al mercado y aumentar los riesgos para quienes se desplazan durante la noche.
Por ello, propone que el mantenimiento vial tenga una mirada integral: recuperación de los tramos críticos, señalización adecuada, identificación de puntos peligrosos y programación de intervenciones que respondan a las necesidades de cada vereda.
Arenas también cuestiona que, pese a la actividad económica asociada al territorio, persistan sectores con dificultades de movilidad. Su planteamiento es que la infraestructura debe responder a las necesidades de los habitantes y no concentrarse únicamente en las carreteras de mayor circulación.
Para el candidato, mejorar las vías rurales significa facilitar la comercialización de los productos agrícolas, reducir las barreras de acceso a los servicios y ofrecer condiciones más seguras a las familias que dependen diariamente de estos corredores.