Lewis Hamilton rescató una Ferrari F40 abandonada durante 30 años y la restauró en Maranello
Hamilton restauró una Ferrari F40 abandonada durante más de 30 años en Maranello, cumpliendo uno de los sueños de su infancia.
Hamilton restauró una Ferrari F40 abandonada durante más de 30 años en Maranello, cumpliendo uno de los sueños de su infancia.
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Lewis Hamilton convirtió en realidad uno de los sueños que tenía desde niño: adquirir una Ferrari F40. El piloto británico encontró uno de estos exclusivos deportivos, que había permanecido abandonado durante más de tres décadas en un garaje, y decidió trasladarlo hasta Maranello para someterlo a un proceso de restauración.
El propio Hamilton compartió en sus redes sociales varias fotografías del automóvil cubierto de polvo y con diferentes partes desmontadas. “Mi propio F40. Este es el coche de mis sueños y lo ha sido desde que tengo uso de razón. De niño soñaba con tener uno”, escribió el piloto, quien explicó que el modelo siempre tuvo un significado especial para él.
La restauración fue realizada en las instalaciones de Ferrari, donde un equipo de ingenieros y mecánicos trabajó durante varias semanas para recuperar el vehículo. Las imágenes muestran el motor fuera del automóvil y diferentes sectores del chasis abiertos, lo que evidencia que el trabajo fue mucho más allá de una limpieza o retoque estético.
Un modelo que marcó su infancia
Hamilton aseguró que su admiración por la F40 se remonta a su infancia y que incluso quiso tener una unidad cerca desde su llegada a la Scuderia Ferrari. En enero de 2025, cuando se convirtió oficialmente en piloto del equipo italiano, apareció junto a un ejemplar del modelo durante su presentación.
“Cuando me incorporé a Ferrari el año pasado, me aseguré de tener uno conmigo en mi primer día en Maranello. Así de importante es para mí”, explicó.
La relación del británico con este automóvil se hizo todavía más evidente en marzo de 2026, cuando llegó al Daikoku Parking Area de Yokohama, en Japón, al volante de otro Ferrari F40. El vehículo utilizado en aquella ocasión estaba valorado en varios millones de dólares.
Hamilton había señalado anteriormente que, aunque había vendido prácticamente toda su colección de automóviles, existía un modelo por el que estaría dispuesto a volver a comprar un vehículo. “Si tuviera que comprarme un coche, sería el F40. Es una verdadera obra de arte”, había declarado.
Una restauración de alto nivel
El automóvil adquirido por Hamilton quedó en manos de Ferrari Classiche, división especializada en la restauración y certificación de vehículos históricos de la marca italiana. El objetivo de estos trabajos es preservar la autenticidad de los automóviles y, cuando corresponde, certificar que mantienen sus componentes originales.
La importancia de ese proceso también está relacionada con el valor que tienen actualmente las F40. En abril, una unidad que apenas había recorrido 1.799 kilómetros fue vendida por RM Sotheby’s por aproximadamente 4,3 millones de euros, equivalentes a unos 5 millones de dólares.
Hamilton destacó el trabajo realizado por los especialistas de Ferrari y agradeció a todos los involucrados. “Estos coches son obras de arte y son increíblemente raros, así que cuando encontré este, cubierto de polvo tras haber estado parado en un garaje durante más de treinta años, supe que tenía que llevármelo a casa”, afirmó.
El piloto adelantó además que todavía quedan detalles por mostrar sobre el proceso de recuperación del automóvil y anunció que compartirá nuevo contenido con sus seguidores.
El legado de la Ferrari F40
La F40 fue presentada en Maranello el 21 de julio de 1987, como parte de la celebración por los 40 años de Ferrari. El modelo fue diseñado por Pininfarina y se convirtió en uno de los deportivos más emblemáticos de la historia de la marca.
Con una carrocería construida con materiales ligeros, un chasis tubular reforzado y un motor V8 biturbo de 2,9 litros, el automóvil desarrollaba cerca de 478 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad máxima de aproximadamente 324 kilómetros por hora.
El F40 también pasó a la historia como el último automóvil presentado públicamente por Enzo Ferrari antes de su muerte en 1988. Inicialmente, la compañía había previsto fabricar apenas 400 unidades, pero la enorme demanda hizo que la producción alcanzara las 1.311 unidades antes de finalizar en 1992.
Por su escasez, historia y características, el modelo se convirtió en una de las piezas más buscadas por los coleccionistas de automóviles. Para Hamilton, sin embargo, su valor trasciende las cifras del mercado: representa el automóvil que soñó tener desde niño y que ahora pudo recuperar después de décadas de abandono.