La transformación de la UTS bajo el liderazgo de Omar Lengerke Pérez
La UTS logró su cambio de carácter y consolidó su transformación institucional con más cobertura, 98 % de gratuidad, nueva infraestructura y acreditación de alta calidad.
La UTS logró su cambio de carácter y consolidó su transformación institucional con más cobertura, 98 % de gratuidad, nueva infraestructura y acreditación de alta calidad.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Durante más de una década, la Universitaria Tecnológica de Santander (UTS) ha atravesado un proceso de transformación institucional que hoy tiene como uno de sus principales hitos el cambio de carácter que le permite consolidarse como institución universitaria. Al frente de este proceso ha estado Omar Lengerke Pérez, ingeniero de sistemas, magíster en Ciencias en Control y Automatización de Sistemas de Manufactura, doctor en Ciencias en Ingeniería Mecánica e investigador senior de Minciencias.
Desde 2015, Lengerke ha dirigido las UTS con una apuesta centrada en ampliar la cobertura, fortalecer la calidad académica, impulsar la investigación y llevar infraestructura propia a diferentes territorios de Santander. Los resultados de este proceso fueron presentados durante la rendición de cuentas, en la que el rector hizo un balance de los principales avances alcanzados y de los retos que enfrenta la institución.

Una década marcada por la alta calidad
Uno de los momentos más importantes de este proceso ocurrió en 2025, cuando las UTS recibieron la Acreditación Institucional de Alta Calidad por un periodo de seis años. Para Lengerke, este reconocimiento fue resultado de un proceso que comenzó años atrás y que involucró el fortalecimiento de la investigación, la formación docente y la consolidación de diferentes indicadores institucionales.
La acreditación estuvo acompañada de nuevas inversiones y de una expansión de la infraestructura. Entre los proyectos mencionados durante la rendición de cuentas se encuentran las obras en Piedecuesta y Vélez, además de la consolidación del campus propio de Barrancabermeja.
La institución también pasó de contar con una sede propia en Bucaramanga a tener presencia física en Bucaramanga, Piedecuesta, Barrancabermeja y Vélez, además del fortalecimiento de su modalidad virtual.
En Barrancabermeja, la UTS puso en funcionamiento un campus propio de aproximadamente 4.430 metros cuadrados, con 42 salones y un auditorio denominado La Tora. El proyecto representa, según lo expuesto por el rector, una apuesta para que los habitantes del puerto petrolero puedan acceder a educación superior sin tener que desplazarse a otras ciudades.
En Piedecuesta, las inversiones contemplan nuevas edificaciones para ampliar la capacidad instalada, mientras que en Vélez avanzan los proyectos destinados a fortalecer la presencia institucional en la provincia.
Más estudiantes y mayores oportunidades

Otro de los indicadores destacados durante la rendición de cuentas fue el crecimiento de la población estudiantil. La institución pasó de 21.602 estudiantes a 30.689, alcanzando en 2026 la cifra más alta de su historia.
Este crecimiento está relacionado también con la Política de Gratuidad, que permitió que cerca del 98 % de los estudiantes de las UTS cuente actualmente con gratuidad en la matrícula.
Para Lengerke, el propósito de esta política trasciende las cifras financieras. La gratuidad representa una oportunidad para que jóvenes que anteriormente podían encontrar dificultades económicas para acceder a la educación superior puedan desarrollar una carrera profesional.
La expansión también se refleja en la oferta académica. De acuerdo con el balance presentado, las UTS pasaron de 30 programas tecnológicos y profesionales universitarios a 64 programas.
El rector aprovechó este punto para insistir en la necesidad de transformar la percepción social sobre la educación técnica y tecnológica. Su planteamiento es que ser técnico o tecnólogo también significa ser profesional y que el país debe superar la idea de que estos niveles corresponden a una educación de menor valor.
Investigación, docentes e inteligencia artificial

La transformación institucional también ha tenido un componente académico e investigativo. Las UTS cerraron 2025 con 24 grupos de investigación y 159 investigadores categorizados.
Uno de los cambios señalados por Lengerke está relacionado con la formación de los profesores. La institución ha impulsado la preparación de sus docentes en niveles de maestría y doctorado, bajo la idea de que el fortalecimiento académico del profesorado repercute directamente en la formación de los estudiantes.
La investigación aplicada también ha comenzado a traducirse en resultados como patentes y publicaciones científicas. Durante la rendición de cuentas se destacó el crecimiento de la institución en rankings relacionados con producción científica y apropiación social del conocimiento.
Otro de los desafíos asumidos por la institución ha sido la inteligencia artificial. Lengerke reconoció que inicialmente existían prejuicios frente a estas tecnologías, pero explicó que las UTS decidieron incorporarlas al proceso formativo y trabajar en la apropiación de estas herramientas, especialmente entre los docentes.
La apuesta, explicó, es que profesores y estudiantes comprendan la inteligencia artificial y aprendan a convivir con ella como parte de la transformación de la educación.
El cambio que marca una nueva etapa
Más allá de las cifras, el rector señaló que uno de los principales cambios experimentados por la comunidad UTS es el sentido de pertenencia institucional.
La transformación ha estado acompañada por nuevas instalaciones, laboratorios, espacios académicos, bibliotecas y auditorios. Entre ellos se encuentra el Centro de Alto Rendimiento Akros, que amplió la infraestructura disponible para la comunidad educativa.
Durante la rendición de cuentas, Lengerke también resaltó la renovación de la biblioteca y el modelo de confianza implementado en este espacio, donde los estudiantes pueden retirar libros bajo un sistema sustentado en valores como la honestidad y la responsabilidad.
El proceso culmina, por ahora, con un cambio que durante años fue presentado como un objetivo institucional: pasar de las Unidades Tecnológicas de Santander a una institución universitaria, manteniendo la marca UTS y ampliando sus posibilidades académicas.
Para Lengerke, esta transformación no representa únicamente un cambio administrativo. Es la materialización de una visión construida durante años alrededor de la educación pública, la regionalización y el acceso a nuevas oportunidades.
La siguiente etapa estará marcada por la consolidación de los nuevos campus, el fortalecimiento de la investigación, la ampliación de la oferta académica y la proyección de programas de posgrado.
Lengerke Pérez se despidió entre lágrimas y aplausos de un auditorio que, sin lugar a duda, nunca olvidará lo que la visión y la materialización, propia del hijo de un relojero, pueden lograr al mando de una institución tan importante como lo es hoy la Universitaria Tecnológica de Santander, con el sello de la excelencia que marcó su gestión con sentido humano, intelectual y social.
