La tierra no pregunta
Tras el terremoto, la solidaridad ciudadana y la respuesta institucional mostraron una Colombia unida para apoyar a los damnificados.
Tras el terremoto, la solidaridad ciudadana y la respuesta institucional mostraron una Colombia unida para apoyar a los damnificados.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Esta semana no he tenido ganas de hacer muchas cosas. Después del terremoto del lunes he estado realmente muy preocupada por la situación. Me emociona ver cómo las personas están saliendo a ayudar: en Bogotá había tantos voluntarios que tuvieron que enviarlos de vuelta a sus casas; los bancos de sangre solo estaban recibiendo donantes negativos y O+ por la cantidad de gente donando; y cada vez que decían que iban a llenar un camión, se llenaban dos o tres. Este tipo de acciones me dan esperanza, especialmente después de unas elecciones tan polarizantes como las pasadas.
Creo que hay que resaltar también la labor de un gobierno que apenas llevaba tres días posesionado. Todos los funcionarios salieron a trabajar directamente con las comunidades, incluidas la primera y la segunda dama. Más allá de la falta de experiencia de los ministros y directores, el trabajo se ha hecho.
En este momento mis pensamientos están con las personas que lo perdieron todo. Es muy difícil comprar muebles, camas o incluso una casa, pero al final es algo material que entre todos podemos ayudar a reconstruir. Las más de 200 personas que perdieron la vida están en mis oraciones. Este evento fue especialmente inesperado por lo extraño de haber ocurrido tan cerca del terremoto de Venezuela.
Creo que lo único que me queda por decir es: salgamos a apoyar alguna causa. La Cruz Roja está recibiendo donaciones para ayudar a los damnificados; la Fundación Techo está recogiendo donaciones para las reconstrucciones; el Banco de Alimentos está reuniendo aportes para quienes lo perdieron todo. En todos los casos se puede donar a través de sus páginas web.
Además, hay varios puntos de acopio en Bucaramanga donde pueden acercarse a donar alimentos no perecederos, ropa en buen estado, sábanas, toallas, elementos de higiene personal, medicamentos, entre otras cosas. También el Hospital Universitario cuenta con un banco de sangre donde se puede donar, y siempre tienen disponible una unidad móvil.
Sí vamos a lograr recuperarnos juntos. Lo he visto esta semana en cada camión que se llenó dos veces, en cada fila de donantes que agotó las reservas de sangre, en cada funcionario que llegó a las comunidades sin esperar protocolo ni experiencia. Colombia acaba de salir de unas elecciones que nos dejaron divididos, gritándonos desde orillas opuestas, convencidos de que no teníamos nada en común. Y sin embargo, cuando la tierra tembló, no preguntó por quién habíamos votado. Tampoco lo preguntaron quienes salieron a ayudar. Esa es la Colombia que quiero recordar de esta semana: no la de las trincheras políticas, sino la que se reconstruye con las manos de todos, sin importar el color con el que votamos. Las más de 200 personas que ya no están con nosotros merecen que esa memoria no se apague cuando pase la urgencia. Se lo debemos a ellas, y nos lo debemos entre nosotros mismos.