Pensamiento campesino.
La elección cafetera fue marcada por calumnia, intimidación y polarización, dejando en evidencia viejas prácticas que afectan la unidad del sector.
La elección cafetera fue marcada por calumnia, intimidación y polarización, dejando en evidencia viejas prácticas que afectan la unidad del sector.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por: Ricaurte Becerra Parra.

La democracia cafetera también está enferma. La Federación Nacional de Cafeteros catalogada como la organización agraria más grande y representativa de Colombia acaba de realizar su jornada electoral para elegir representantes municipales y delegados del Comité Departamental, sin embargo, en esta jornada fue imposible estar al margen de la de las viejas prácticas y maniobras electorales.
En el caso concreto de la regional guanentina cuando se quiso llevar el debate al campo de las ideas y propuestas, mañosamente se pasó al campo de la calumnia, el macartismo, la intimidación y la desinformación y la polarización.
Este escenario estaba complementado por foros electorales en los cuales quien convocaba, financiaba y dirigía, mezclaba el debate con el informe de actividades con el objeto de asegurar el continuismo. Además, se le otorgaba el uso de la palabra a personas que nada tenían que ver con el debate y a otros que, portando el logotipo oficial de la Federación, abiertamente invitaban a votar por determinado candidato.
Es ingenuo pretender que alguien que ha coadministrado los recursos de la federación durante varios años y sus anteriores jefes son ahora candidatos o tienen candidatos propios pueda mantener una total neutralidad e imparcialidad.
Adicionalmente es preocupante que a unas elecciones convocadas con eslogan de el poder de la unión se haya trasladado de manera intencional e irresponsable al seno de la población cafetera el fenómeno de polarización que vive nuestro país clasificando a nuestros campesinos de buenos y malos. Sin duda sus efectos negativos, harán mucho daño para los que pretendemos construir la unidad de los cafeteros de Colombia.
Para la democracia cafetera lo más sano debe ser que a futuro quien convoque y coordine el debate electoral sea una institución idónea y especializada en estas labores para evitar la mezcla maliciosa de múltiples intereses.