Instituto Nacional de Cancerología dejará de recibir nuevos pacientes de Nueva EPS. Esta es la razón.
Resumen
El Instituto Nacional de Cancerología dejará de recibir nuevos pacientes de Nueva EPS desde el 1 de mayo de 2026 por falta de acuerdos contractuales y pagos pendientes.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
La crisis financiera que golpea al sistema de salud colombiano suma ahora un nuevo episodio de alto impacto para miles de usuarios con enfermedades de alto costo. El Instituto Nacional de Cancerología (INC), uno de los principales centros especializados del país para diagnóstico y tratamiento oncológico, anunció que dejará de recibir pacientes nuevos afiliados a Nueva EPS a partir del 1 de mayo de 2026, debido a la ausencia de acuerdos contractuales y a problemas relacionados con pagos pendientes.
La decisión fue comunicada oficialmente por la institución, que pidió a las personas con diagnóstico reciente de cáncer afiliadas a Nueva EPS gestionar directamente con su aseguradora la asignación de una nueva red de atención.
“Agradecemos a los pacientes con diagnóstico reciente, que a partir del 1 de mayo de 2026 soliciten a la Nueva EPS información sobre la institución en donde podrán ser atendidos para recibir sus tratamientos”, señaló el comunicado.
La medida no solo refleja un choque administrativo entre una de las EPS más grandes del país y un centro de referencia nacional, sino que también reabre la preocupación sobre las barreras de acceso para pacientes oncológicos, cuyos tratamientos dependen de tiempos precisos para diagnóstico, quimioterapia, radioterapia, cirugías y seguimiento especializado.
Un golpe para pacientes de alta complejidad
El Instituto Nacional de Cancerología ha sido históricamente una de las entidades más importantes en Colombia para el manejo integral del cáncer, especialmente en casos complejos o de alta especialización. La suspensión de ingresos de nuevos usuarios de Nueva EPS podría traducirse en retrasos, reubicaciones y procesos de referencia hacia otras IPS, en momentos en que cada semana de espera puede marcar diferencias clínicas sustanciales.
Aunque el anuncio se refiere específicamente a pacientes nuevos, la incertidumbre crece entre usuarios antiguos y organizaciones de pacientes que temen que las tensiones financieras terminen afectando continuidad, autorizaciones o tratamientos en curso.
Nueva EPS, que concentra millones de afiliados en Colombia, ha estado en el centro del debate nacional por las dificultades de flujo de recursos, reclamos de clínicas y hospitales por cartera vencida, y cuestionamientos sobre capacidad de pago en distintas regiones.
En los últimos meses, varias IPS, hospitales y centros médicos han advertido sobre deudas acumuladas, demoras en giros y renegociaciones contractuales, en medio de la crisis estructural del sistema de aseguramiento y del enfrentamiento político entre el Gobierno Nacional, EPS y prestadores por la reforma a la salud.
El caso del Instituto Nacional de Cancerología resulta particularmente sensible por tratarse de pacientes con patologías catastróficas, donde la fragmentación en la atención puede elevar riesgos médicos, emocionales y económicos para las familias.
Pacientes, los más vulnerables en medio del conflicto financiero
Organizaciones de defensa de pacientes han insistido en que las disputas entre EPS e IPS no deberían traducirse en interrupciones o barreras para quienes enfrentan enfermedades como leucemias, cáncer de mama, pulmón, próstata, cuello uterino o tumores pediátricos.
La preocupación principal gira en torno a si Nueva EPS cuenta con una red alterna suficientemente robusta para absorber la demanda de nuevos pacientes remitidos por el INC, especialmente en ciudades donde la oferta oncológica especializada es limitada.
La decisión del INC aparece en un contexto donde hospitales públicos y privados han venido denunciando problemas de sostenibilidad financiera, mientras el Gobierno defiende cambios estructurales al modelo de salud y múltiples actores advierten sobre riesgos de transición, iliquidez y deterioro en la prestación.
Para miles de pacientes, la noticia implica un escenario de incertidumbre en uno de los momentos más críticos de sus vidas: el inicio de una ruta contra el cáncer que ahora dependerá de la capacidad de respuesta de Nueva EPS para garantizar atención oportuna, continuidad terapéutica y acceso real a servicios especializados.
En un sistema cada vez más tensionado por deudas, reformas inconclusas y disputas institucionales, el cáncer vuelve a mostrar el rostro más duro de la crisis: cuando las fallas financieras no se quedan en los balances, sino que pueden terminar impactando directamente la vida de quienes esperan tratamiento a contrarreloj.