Gobernar para todos: ¿alcanza?
El artículo analiza los retos de gobernabilidad, economía y seguridad que enfrentará Abelardo De La Espriella tras ganar la presidencia por un margen estrecho.
El artículo analiza los retos de gobernabilidad, economía y seguridad que enfrentará Abelardo De La Espriella tras ganar la presidencia por un margen estrecho.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por: Yamid Sanabria
Es una regla de quien gana las elecciones presidenciales buscar la unidad para garantizar gobernabilidad. Abelardo De La Espriella no fue la excepción: desde la tarima en Barranquilla prometió gobernar para todos los colombianos, sin vencedores ni vencidos. Es un mensaje necesario, pero tal vez bastante distante de la realidad que puede acontecer; en la práctica no alcanza para todos.
Los principales retos pasarán desde la forma de dirigirse del presidente a la ciudadanía, sus políticas para materializar las ideas de campaña y la coyuntura internacional, factores que pueden cambiar de manera inesperada.
El discurso en campaña del virtual ganador estuvo marcado por el populismo, la fuerza y el deseo de cambiar el establecimiento, reales o fingidos; eso ya no tiene relevancia, ahora tendrá que medir hasta dónde lleva sus palabras como mandatario. Y no es un detalle menor: ganó por menos de un punto, con más de la mitad del país sin acompañarlo.
En algunos casos el candidato se queda siendo presidente, y eso representa seguir acrecentando una base para conservar el poder a futuro, más que para gobernar en el presente. El problema es que en un país marcado por la guerra las palabras terminan alimentando a extremistas refugiados detrás de una pantalla o en actos vandálicos en las calles. Cada palabra cuenta.
En lo económico el déficit fiscal respira muy cerca, y con ello será inevitable una reducción de gastos estatales y una reforma tributaria. Allí tendrá que definir prioridades: ¿a quiénes les bajará y les subirá impuestos? ¿Mantendrá las políticas sociales a mediano plazo? ¿Qué tanto reducirá los gastos del Estado? En gran parte, como en el hogar, definir en qué se invierte el presupuesto determinará la conformidad de su familia —en este caso, sus electores, que no votaron por medias tintas.
En seguridad el reto es efectividad versus eficiencia. El brazo principal que debe desarticular es la forma de financiamiento de estos grupos armados: el narcotráfico. Allí la erradicación de los cultivos ilícitos es fundamental, y la cuestión será el método. Por un lado, la efectividad la da el glifosato, en su rapidez, pero con serias repercusiones en la salud de las personas; por otro, la sustitución —erradicación manual— que es eficiente porque garantiza que los campesinos, el eslabón más débil de esa cadena, logren continuar con sus vidas en lugares donde es su única alternativa de ingreso. La seguridad es presencia estatal armada y social: será clave ver el desarrollo de la estrategia.
La lista es larga salud, educación, vías, empleo, cultura, y será materia de análisis más adelante. Los recursos siempre serán limitados, así que los asesores, el gabinete y el manejo de las relaciones internacionales jugarán un papel clave en este gobierno de derecha. El primer año suele ser de espejo retrovisor, para señalar lo malo que deja Petro; pero el siguiente será responder, principalmente, a quienes lo llevaron al poder.