Formar ciudadanía con voz y autonomía
La educación no debe limitarse a una prueba: también debe formar ciudadanos con criterio, autonomía, derechos claros y habilidades para la vida.
La educación no debe limitarse a una prueba: también debe formar ciudadanos con criterio, autonomía, derechos claros y habilidades para la vida.
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¿Puede una prueba de Estado medir todo lo que somos? Durante años hemos aprendido a asociar el éxito educativo con una cifra. Un puntaje alto en una prueba de Estado puede abrir puertas, otorgar becas y convertirse en orgullo. Pero deberíamos hacernos una pregunta:
Por: Juan Felipe Porras Méndez
¿De qué sirve formar estudiantes capaces de responder correctamente un examen si no les hemos enseñado a tomar decisiones, defender sus ideas, conocer sus derechos y asumir sus responsabilidades?
La educación no debería limitarse a preparar jóvenes para obtener un buen puntaje académico. Su verdadero propósito debería ser formar personas con voz, criterio y autonomía. Y en una sociedad democrática, eso significa también formar ciudadanos capaces de comprender como funciona el Estado, conocer la constitución, reconocer sus derechos y entender que cada derecho lleva consigo un deber.
Hoy, además, el conocimiento académico ya no es suficiente. La comunicación, el liderazgo, el pensamiento crítico, la creatividad, la capacidad de trabajar en equipo y la resolución de problemas son habilidades fundamentales. Las llamadas “habilidades blandas” no deberían ocupar un segundo plano: deberían hacer parte esencial de la formación de nuestros jóvenes.
Por otra parte, la educación también debe empezar a mirar más allá del resultado académico sino enfocarse, desde los grados noveno, decimo y undécimo, en descubrir y fortalecer los gustos, talentos y habilidades de cada estudiante de una forma pedagógica y tangible.
Para lograrlo, seria fundamental promover convenios interadministrativos entre colegios y universidades en un programa de articulación, que permita a los estudiantes desde los últimos grados adelantar gran parte de su formación. De esta manera, el colegio no sería únicamente un lugar para prepararse para una prueba de estado, sino un espacio para comenzar a construir un proyecto de vida. Porque educar no consiste únicamente en preparar personas para responder preguntas. Consiste en preparar personas capaces de responder a los desafíos que les depara la vida.
“Una sociedad que enseña a obedecer forma seguidores; una educación que enseña a pensar forma historia” — Juan Felipe Porras Méndez.