Entrega simbólica de nuevas vías sin ciclorrutas en Bucaramanga
Bucaramanga avanza en el desmonte de ciclorrutas para recuperar carriles vehiculares, en medio de críticas de colectivos ciclistas por la seguridad y la falta de separación física.
Bucaramanga avanza en el desmonte de ciclorrutas para recuperar carriles vehiculares, en medio de críticas de colectivos ciclistas por la seguridad y la falta de separación física.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Avanza desmonte de infraestructura en otros sectores de Bucaramanga
La discusión quedó planteada además por el equilibrio entre seguridad vial, eficiencia del tránsito y derecho a una movilidad alternativa, asuntos que la intervención dejó como uno de los principales desafíos.
La infraestructura exclusiva para bicicletas que durante años ocupó un lugar central en la discusión sobre movilidad urbana comenzó a desaparecer de varios corredores viales de Bucaramanga, por decisión de la administración del Alcalde Cristian Portilla.
El retiro de la ciclorruta de las carreras 35 y 35A fue presentado este miércoles 30 de septiembre, durante un acto simbólico en el parque San Pío, mientras las obras de demolición de la infraestructura de la carrera 21 ya avanzaban desde la calle 55.
Portilla defendió la intervención como una reingeniería orientada a recuperar capacidad vial y reorganizar la circulación. En el acto, sostuvo que el corredor de la carrera 35 había reducido de dos carriles a uno el espacio disponible para los vehículos en el tramo comprendido entre las calles 45 y 52, situación que, según explicó, había provocado congestión y niveles de ruido que generaron constantes reclamos ciudadanos.

Utilidad mínima o nula
El mandatario también argumentó que parte de la infraestructura destinada a los ciclistas había perdido su función original. De acuerdo con su explicación, algunos tramos habían sido ocupados como estacionamiento de motocicletas o como espacios para ventas informales, mientras su utilización por parte de los ciclistas había sido casi nula o menor a las previsiones.
El burgomaestre añadió que la decisión se apoyó en criterios jurídicos y en solicitudes ciudadanas. La propuesta aplicada en la carrera 35 dejó de lado la segregación que separó a las bicicletas de los automóviles.
La nueva configuración ubicó el tránsito de bicicletas en el costado derecho de la calzada, con carril preferencial y elementos de demarcación sobre el pavimento.
Para la administración, esa alternativa permitió recuperar dos carriles para el tránsito vehicular y conservar un espacio específico para la circulación de quienes usan bicicleta.
Un paquete más amplio
La medida, sin embargo, provocó cuestionamientos entre colectivos ciudadanos. Ciclaramanga, organización de ciclistas, preguntó cuáles serían las rutas alternas para las personas que se movilizaban en bicicleta durante las obras de la carrera 21 y cuál sería el plan de contingencia para garantizar sus desplazamientos.
El colectivo cuestionó además que la llamada reingeniería eliminara la separación física y ubicara a los ciclistas junto al tráfico de alto flujo, con una protección limitada a pintura y tachones.
Mientras las críticas cobraban espacio, la Alcaldía extendió el proceso hacia otros puntos de la ciudad. Portilla informó que la carrera 21 ya entró en la fase de intervención y señaló que la siguiente zona donde se levantarán los pontones de la ciclorruta sería la calle 33.
Con ello, la administración dejó claro que el retiro de las ciclorrutas no se limitaría a un sólo corredor, sino que formaría parte de un paquete más amplio de decisiones sobre movilidad e infraestructura.

Insiste en Metrolínea
El Alcalde vinculó esta transformación con otras medidas de control urbano. Destacó la inmovilización de más de 11.000 motocicletas como parte de las acciones contra las conductas que, según la administración, habían afectado el orden vial.
También anunció la puesta en marcha de zonas de estacionamiento regulado, con dos sectores piloto en San Francisco y Cabecera, con el propósito de ofrecer espacios autorizados y evitar que el comercio resultara afectado por la falta de parqueaderos.
A la par, Portilla Pérez anunció la recuperación física de algunas estaciones de Metrolínea, cuyo inicio estaba previsto para iniciarse desde este miércoles 1 de octubre.
El objetivo, según expuso, consistía en mejorar las condiciones materiales del sistema de transporte público masivo y complementar las decisiones adoptadas sobre las vías destinadas a automóviles, motocicletas y bicicletas.
Debate queda abierto
El acto de la carrera 35 terminó con un llamado directo al cumplimiento de las normas de tránsito. Portilla pidió al Director de Tránsito, Jhair Andrés Manrique, y al Comandante de los agentes mantener controles permanentes para impedir que el corredor se convirtiera en estacionamiento.
También reclamó apoyo de los ediles para reportar infracciones y sostuvo que la ciudad debía recuperar el orden mediante cultura ciudadana y sanciones cuando fuera necesario.
Así, la entrega simbólica de la carrera 35 marcó otro paso en el desmonte de la infraestructura segregada para bicicletas en Bucaramanga. La administración presentó el cambio como una recuperación de capacidad vial y una respuesta a reclamos de la comunidad, mientras los colectivos de ciclismo advirtieron sobre las condiciones de seguridad y circulación que enfrentarían los usuarios de bicicleta con el nuevo esquema.
El debate quedó abierto entre dos prioridades concretas que son ampliar el espacio para el tráfico vehicular o preservar una infraestructura protegida para la movilidad en bicicleta.