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‘El Niño’ pone a prueba a Santander

El posible fenómeno de El Niño en 2026 alerta por menos lluvias, menor disponibilidad de agua y presión sobre el sistema energético en Santander.

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‘El Niño’ pone a prueba a Santander
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Aunque en varios municipios de Santander continúan registrándose lluvias durante estos días, la posible consolidación del fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026 mantiene en alerta a expertos y autoridades por los efectos que podría generar sobre la disponibilidad de agua y la estabilidad del sistema energético del país.

La aparente contradicción entre las lluvias recientes y los pronósticos de un periodo seco ha generado dudas entre la ciudadanía. Sin embargo, especialistas explican que ambos escenarios pueden coexistir sin que ello descarte la presencia del fenómeno climático.

Desde la Universidad de Santander (UDES), el ingeniero de petróleos y magíster Robinson Andrés Mancilla Estupiñán, coordinador de las Especializaciones en Geotecnia Ambiental y Gestión Ambiental en la Industria Minera y Petrolera, explicó que uno de los conceptos más equivocados es creer que El Niño significa ausencia absoluta de precipitaciones durante varios meses.

"Muchas personas piensan que El Niño representa un verano permanente y que dejará de llover completamente, pero realmente no funciona así. Durante este fenómeno pueden presentarse aguaceros fuertes e incluso tormentas en determinados sectores. Lo importante no es lo que ocurre en un solo día, sino el comportamiento de las lluvias durante toda la temporada", señaló el académico.

De acuerdo con el experto, lo que realmente caracteriza este fenómeno es que, al finalizar el periodo de análisis, el volumen total de precipitaciones resulta inferior al promedio histórico y las temperaturas permanecen por encima de lo normal. Esa combinación termina reduciendo los caudales de ríos y quebradas, disminuye el nivel de los embalses y aumenta la presión sobre los recursos hídricos.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha advertido que existen condiciones favorables para el desarrollo del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre del año, situación que obliga a las autoridades ambientales y de gestión del riesgo a realizar un seguimiento permanente de su evolución.

Impacto sobre el agua y la energía

Aunque Santander no depende exclusivamente de una fuente local para abastecerse de electricidad, sí desempeña un papel estratégico dentro del Sistema Interconectado Nacional gracias a la Central Hidroeléctrica de Sogamoso (Hidrosogamoso), ubicada sobre el río Sogamoso y con una capacidad instalada cercana a los 820 megavatios, equivalente a cerca del 10 % de la energía que consume Colombia.

Según Mancilla Estupiñán, cuando las lluvias disminuyen durante varios meses consecutivos, los embalses reducen sus niveles y el sistema eléctrico nacional debe recurrir con mayor intensidad a las plantas termoeléctricas para garantizar el suministro de energía.

"La electricidad que consumimos en Santander hace parte de un sistema nacional interconectado. Si los embalses del país reciben menos agua, todos los departamentos pueden verse afectados porque la generación hidroeléctrica disminuye y el sistema debe apoyarse en fuentes más costosas", explicó.

El investigador aclaró que, por ahora, no existe ningún anuncio oficial sobre un eventual racionamiento de energía. No obstante, insistió en que el país debe mantenerse atento al comportamiento climático, especialmente si El Niño alcanza una intensidad considerable.

"Hablar de apagones en este momento sería apresurado, pero tampoco podemos ignorar las señales que muestran los modelos climáticos. La mejor herramienta sigue siendo la prevención y la planificación", afirmó.

Otro de los interrogantes que suele surgir entre los usuarios tiene que ver con el posible incremento de las tarifas de energía. Frente a este tema, el docente explicó que no puede asegurarse que los recibos subirán únicamente por efecto del fenómeno de El Niño, ya que intervienen múltiples factores regulatorios y económicos.

Sin embargo, precisó que cuando disminuye la generación hidroeléctrica y aumenta la participación de las termoeléctricas, los costos de producción de energía suelen incrementarse, situación que podría ejercer presión sobre las tarifas finales dependiendo de las condiciones del mercado eléctrico nacional.

A ello se suma que durante las temporadas más cálidas aumenta el consumo de electricidad en los hogares debido al mayor uso de ventiladores, aires acondicionados y equipos de refrigeración. En consecuencia, muchas familias podrían recibir facturas más altas, no necesariamente porque la tarifa aumente, sino porque consumen una mayor cantidad de energía.

En materia de abastecimiento de agua, el especialista recordó que el área metropolitana de Bucaramanga depende principalmente de las cuencas de los ríos Suratá, Tona y Frío. Si bien actualmente presentan condiciones favorables, una disminución prolongada de las precipitaciones podría reducir sus caudales y exigir un manejo mucho más eficiente del recurso.

"No debemos esperar a que aparezcan restricciones para comenzar a ahorrar agua. El uso responsable debe convertirse en un hábito permanente y no únicamente en una medida de emergencia", manifestó.

Prepararse antes de la temporada seca

Para el investigador de la UDES, el posible desarrollo del fenómeno de El Niño debe entenderse como una oportunidad para fortalecer la planificación ambiental y la gestión del riesgo en Santander.

Entre las acciones prioritarias destacó la protección de las cuencas hidrográficas, el fortalecimiento del monitoreo hidrometeorológico, la promoción del ahorro de agua y energía en hogares e industrias, el impulso a proyectos de energías renovables como la solar y la modernización de la infraestructura eléctrica para hacerla más resiliente frente a eventos climáticos extremos.

Finalmente, Mancilla Estupiñán resaltó el papel de las universidades en la formación de profesionales capaces de comprender los efectos del cambio climático y diseñar soluciones sostenibles que permitan anticiparse a futuras emergencias.

A su juicio, prepararse desde ahora permitirá proteger los recursos naturales, fortalecer la seguridad energética y reducir los impactos que un eventual fenómeno de El Niño podría ocasionar en Santander durante los próximos meses.