Dos meses, resiliencia y coraje
Dos meses después del sismo, el Chocó sigue de pie y avanza en su reconstrucción con resiliencia, apoyo institucional y nuevas propuestas para reactivar el departamento.
Dos meses después del sismo, el Chocó sigue de pie y avanza en su reconstrucción con resiliencia, apoyo institucional y nuevas propuestas para reactivar el departamento.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por: Astrid Sánchez Montes de Oca*
El 10 de agosto la tierra se sacudió bajo nuestros pies y, en cuestión de segundos, el Chocó cambió para siempre. Un sismo de magnitud 7,4, con epicentro en nuestro departamento, golpeó a casi todos nuestros municipios: tumbó casas, agrietó colegios y hospitales, y nos arrebató vidas que no vamos a olvidar. Este 10 de octubre se cumplen dos meses. Dos meses de duelo, sí, pero también de una lección que mi gente le ha dado al país entero: la de la resiliencia y el coraje.
En un muro de Quibdó alguien escribió: «El terremoto derrumbó mi casa, pero no las ganas de seguir adelante». No conozco mejor resumen de lo que hemos vivido. El chocoano no se sentó a esperar. Limpió escombros con sus propias manos, abrió la puerta al vecino que se quedó sin techo y volvió a levantar el negocio, la escuela y la esperanza con lo poco que quedó en pie.
Desde el primer día entendí que mi lugar estaba en dos frentes: al lado de la gente y en los escenarios donde se toman las decisiones. Por eso radiqué en la Cámara de Representantes un proyecto de ley para que la maquinaria amarilla incautada a la minería ilegal no se destruya, sino que se ponga al servicio de los municipios. Hoy, cuando en nuestras ciudades hacen falta equipos para demoler edificios en riesgo y remover escombros, esa propuesta deja de ser una idea y se vuelve una urgencia.
También trabajo en «Chocó Resurge», una iniciativa legislativa para la reactivación y la reconstrucción del departamento, y he llevado a la Comisión Bicameral de seguimiento a la emergencia una proposición para que el Chocó reciba un trato diferenciado, proporcional a la magnitud del daño que sufrió. Le presenté al Presidente de la República propuestas concretas: que la Nación le transfiera al departamento su participación en DISPAC, que se cree un banco nacional de maquinaria incautada y que «Chocó Resurge» cuente con respaldo fiscal. Junto a la bancada del Partido de la U le pedí a la ministra de las TIC que la conectividad sea prioridad en la reconstrucción. Y he tocado las puertas de embajadas y de la cooperación internacional en busca de materiales para vivienda.
Es justo reconocer lo que el Gobierno nacional ha hecho. Declaró la situación de desastre para agilizar la atención, creó por decreto el Fondo Milagro para financiar la reconstrucción y convocó a los empresarios del país a sumarse a un plan de largo aliento para el Chocó. Ya se entregó la primera de mil viviendas anunciadas, de las cuales quinientas serán para nuestro departamento. Quibdó recibió una unidad médica móvil y cerca del 96 % de nuestro sistema educativo volvió a funcionar.
Son pasos en la dirección correcta, y los valoro. Pero mi deber es recordar que el camino apenas comienza: los recursos tienen que empezar a llegar al territorio, y todavía hay familias en albergues y colegios que esperan una fecha para su reconstrucción. Seguiré acompañando al Gobierno en lo que acierte y señalando, con respeto y con firmeza, lo que falte.
Durante décadas el Chocó ha sido sinónimo de deuda histórica. Hoy tenemos la oportunidad de que sea sinónimo de otra cosa: de un departamento que el país decidió, por fin, levantar. No se trata solo de reconstruir lo que el sismo tumbó, sino de construir lo que nunca tuvimos: vivienda digna, energía confiable, vías, conectividad y empleo.
Dos meses después, el Chocó sigue de pie. Nos sostiene la fe, nos sostiene la memoria de quienes partieron y nos sostiene esa terquedad hermosa de un pueblo que ha aprendido a florecer en medio de la dificultad. A mi gente le digo: no están solos y no voy a soltar esta causa. La tierra tembló, pero nuestra voluntad no. Con resiliencia y con coraje, el Chocó va a resurgir.
* Representante a la Cámara por el Chocó