Suscribirse Iniciar sesión
Portada / Opinión/ Dos candidatos, un país que espera
Opinión

Dos candidatos, un país que espera

Colombia afronta una crisis fiscal, de seguridad y salud que exige más que discursos: capacidad real de gobierno.

Únete a nuestro canal de WhatsApp Recibe lo más importante de El Frente al instante
Resumen con IA

Colombia afronta una crisis fiscal, de seguridad y salud que exige más que discursos: capacidad real de gobierno.

Próximamente

Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.

Próximamente

El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.
Línea del tiempo · IA
····

··········

····

········

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.

Por: Felipe Rodríguez Espinel

El 21 de junio, debemos elegir entre dos visiones de país que difieren en casi todo. Pero más allá de quién gane, hay una pregunta que la campaña ha evitado con llamativa disciplina: ¿está alguno de los dos preparados para gobernar la Colombia real, no la que aparece en los discursos?

Los datos hablan antes de que los candidatos. La pobreza monetaria bajó al 28% en 2025, el nivel más bajo en años. Es un avance que merece reconocerse sin importar el color político de quien lo administró. Sin embargo, en la pobreza alcanza en ciudades como Quibdó el 61,7%, mientras que en Manizales apenas llega al 13,2%. No es una estadística. Es la radiografía de un país que avanza a dos velocidades, y cuya mitad más vulnerable sigue esperando que el Estado llegue en serio.

En el frente económico, la herencia es pesada para cualquiera. El déficit fiscal de 2026 podría ser el más alto en 125 años. Fitch ya rebajó la calificación crediticia del país, señalando la ausencia de un ancla fiscal creíble. La deuda pública roza el 63% del PIB. Ni el programa que promete más gasto social ni el que promete más inversión privada han explicado con rigor cómo van a cuadrar esas cuentas sin sacrificar a los colombianos de más abajo.

La seguridad es el otro elefante en la sala. Entre enero y el 8 de junio de 2026 se registraron 64 masacres en el país, más del doble que en el mismo período del año anterior. El desplazamiento forzado creció 85% en 2025. Cincuenta y ocho líderes sociales fueron asesinados en lo que va del año. En muchas regiones los homicidios no aumentan porque los grupos armados ya no necesitan matar para controlar. Eso no es paz. Es sometimiento.

Y el sistema de salud, ese paciente al que todos visitan en campaña, pero nadie opera, enfrenta una probabilidad de colapso sistémico entre el 49,5% actual y un posible 60,4% si no hay correctivos urgentes. La deuda de las EPS con hospitales y clínicas, la escasez de medicamentos, las filas interminables, no son el resultado de cuatro años sino de décadas de un modelo que privilegió la intermediación financiera sobre la atención al paciente.

No se le puede decir a los colombianos que uno de los dos candidatos tiene todas las respuestas. Lo que sí se puede decir, es que el próximo gobierno enfrentará emergencias simultáneas fiscal, humanitaria, sanitaria, territorial, que no admiten ideología como excusa ni polarización como estrategia de gobierno. Quien gane necesitará construir acuerdos donde hoy solo hay trincheras.

Colombia no necesita un presidente que tenga razón en el debate. Necesita uno que tenga humildad ante la magnitud del problema, claridad sobre las prioridades y voluntad real de gobernar para los que viven en Quibdó con la misma determinación con que gobernará para los que viven en Bogotá. Ese es el estándar mínimo. Y hasta ahora, ninguno de los dos lo ha cumplido del todo.