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Desde Santander, veteranos del Ejército piden apoyo al Gobierno para fortalecer el rescate y la prevención de emergencias

Veteranos de FURSA piden apoyo al Gobierno para fortalecer su capacidad de rescate y capacitación comunitaria ante emergencias.

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Jimy Alejandro Veleño Suárez y Fredy González Gómez, integrantes de la Fundación de Reservas y Veteranos, FURSA, llegaron a EL FRENTE para visibilizar el trabajo que realizan en atención y prevención de emergencias. Tras su participación en las labores de rescate posteriores al terremoto de 7,4 grados que sacudió el occidente del país, plantean al Gobierno Nacional una alianza para fortalecer sus capacidades y llevar capacitación a las comunidades.

 

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE

La experiencia adquirida durante años de servicio en las Fuerzas Militares y la Policía llevó a un grupo de reservistas y veteranos a convertir su vocación de servicio en una nueva misión: estar preparados para atender emergencias y, sobre todo, ayudar a que las comunidades también sepan cómo responder ante ellas.

Así nació la Fundación de Reservas y Veteranos (FURSA), una organización independiente integrada actualmente por 22 personas, entre oficiales, suboficiales, soldados, agentes de Policía retirados y familiares de miembros de la Fuerza Pública.

En su intención de recibir apoyo institucional por parte del Gobierno Nacional, los representantes de esta fundación solicitaron equipos que les permitan ampliar su capacidad de respuesta frente a incendios forestales, terremotos, inundaciones y avenidas torrenciales, pero también desarrollar programas de prevención y capacitación ciudadana.

La petición adquiere especial relevancia después del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026, con epicentro cerca de San José del Palmar, Chocó. El movimiento fue sentido en buena parte del país y dejó una emergencia de grandes proporciones en departamentos como Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío. Informes de organismos humanitarios señalaron, además, que las dificultades de acceso y las comunicaciones limitadas podían dejar a algunas comunidades rurales incomunicadas durante varios días.

Para Jimy Alejandro Veleño Suárez, uno de los integrantes de FURSA, la respuesta frente al terremoto fue una demostración concreta de que los veteranos pueden seguir aportando sus conocimientos al servicio de la población civil.

Tras conocer la magnitud de la emergencia, cinco integrantes de la fundación decidieron desplazarse hasta Pereira utilizando recursos propios y llevando los elementos de rescate que habían adquirido por cuenta de la organización. “Nosotros, como rescatistas profesionales que somos, nos desplazamos cinco unidades a la ciudad de Pereira con nuestros propios recursos”, explicó Veleño.

Una vez en la zona de operaciones, se incorporaron al Puesto de Mando de Operaciones (PMO) y se pusieron a disposición de los organismos de socorro locales. La emergencia había movilizado también a equipos especializados provenientes de otros países. En medio de ese despliegue, los integrantes de FURSA participaron en labores de búsqueda y rescate, incluyendo la extracción de personas fallecidas y el rescate de animales.

Para Veleño, esa experiencia demostró tanto la utilidad de contar con personal entrenado como las limitaciones que enfrenta una organización que opera fundamentalmente con recursos propios.

Antes del terremoto, FURSA había intervenido en emergencias provocadas por incendios forestales en Santander. Uno de los episodios que recuerdan ocurrió en la zona de Berlín y el páramo de Santurbán, donde participaron en las labores para contener las llamas.

Posteriormente recibieron un llamado desde Pamplona por un incendio que avanzaba hacia el páramo de Almorzadero. El riesgo era que el fuego pudiera continuar por la cordillera y comprometer zonas que ya habían sido intervenidas.

La velocidad del viento en las zonas de páramo aumenta la dificultad de las operaciones y puede favorecer una rápida propagación del fuego, especialmente sobre vegetación como el frailejón.

 

“Queremos seguir sirviendo”

La petición al Gobierno Nacional es explicada por Fredy González Gómez desde la experiencia de quienes, después de haber cumplido su ciclo en las instituciones armadas, decidieron continuar vinculados a una actividad de servicio.

González señala que en Colombia existen organismos de socorro y grupos especializados reconocidos dentro del sistema de gestión del riesgo, pero considera que también existe espacio para que las organizaciones conformadas por veteranos puedan complementar esas capacidades.

“Nosotros somos un grupo independiente. Somos el primer grupo de rescate de las reservas y veteranos del Ejército y las Fuerzas Militares y Policía”, sostiene. La organización, explica, reúne personas con diferentes niveles de experiencia y formación adquiridos durante su paso por la Fuerza Pública. A los oficiales, suboficiales, soldados y policías retirados se suman también familiares de integrantes de esas instituciones.

La intención es que FURSA pueda disponer de mejores herramientas para desarrollar su labor. “Lo que nosotros le pedimos al Gobierno Nacional es que nos apoye”, resume González.

El planteamiento no está dirigido únicamente a conseguir equipos para acudir a las emergencias. Los integrantes de la fundación quieren que el apoyo institucional permita desarrollar una segunda línea de trabajo: preparar a la ciudadanía antes de que ocurra una tragedia.

Para los integrantes de FURSA, una emergencia no comienza cuando llegan los organismos de socorro. La preparación de la población puede marcar una diferencia durante los primeros minutos y horas posteriores a un terremoto, incendio, inundación o avalancha.

 

Por ello proponen impulsar la creación de brigadas comunitarias y barriales, especialmente en lugares donde las distancias, las condiciones de las vías o la magnitud de una emergencia puedan retrasar la llegada de los organismos especializados. “Lo que nosotros tenemos que hacer es capacitarnos y entrenarnos para atender las emergencias”, plantea Veleño.

La propuesta coincide con uno de los desafíos evidenciados por el reciente terremoto: en zonas rurales y de difícil acceso, la respuesta puede verse condicionada por carreteras afectadas, comunicaciones interrumpidas y dificultades para movilizar equipos especializados. Un informe humanitario sobre la emergencia advirtió precisamente sobre el riesgo de que algunas comunidades permanecieran incomunicadas durante varios días.

De ahí que FURSA quiera llevar su experiencia a barrios, comunidades y otros espacios donde puedan enseñarse conocimientos básicos para actuar mientras llegan los organismos de socorro.