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Denuncian presunta negligencia médica tras amputación del brazo de un joven músico en Bucaramanga

Una lesión en fútbol terminó en amputación; la familia denuncia presunta demora y fallas en la atención médica.

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Una lesión durante un partido de fútbol terminó cambiando para siempre la vida de Diego Jiménez, un joven músico de 33 años de Bucaramanga. Su pareja, Angie Rojas, denuncia que una cadena de situaciones ocurridas durante su atención en la Clínica Chicamocha habría contribuido al deterioro de su brazo hasta hacer necesaria su amputación.

Según el relato entregado por Rojas, Diego ingresó a urgencias el pasado 29 de julio, alrededor de la 1:00 de la tarde, luego de sufrir una fractura de radio y cúbito mientras jugaba fútbol.

Tras ser valorado, un médico le habría explicado que se trataba de una fractura compleja que requería una intervención quirúrgica urgente. Sin embargo, la cirugía no se habría realizado de inmediato.

De acuerdo con la denuncia, hacia las 6:00 de la tarde Diego fue trasladado a una camilla de urgencias y, aproximadamente a las 9:00 de la noche, llevado a una habitación. Mientras permanecía hospitalizado, el joven habría manifestado constantemente un intenso dolor.

“Diego fue completamente abandonado a su suerte, simplemente le daban medicamento para el dolor y ya”, afirmó su pareja, quien asegura que durante todo el 30 de julio permanecieron esperando una cirugía que nunca llegó.

Una noche marcada por el dolor

La familia sostiene que el ortopedista tardó más de 24 horas en volver a valorar al paciente. Cuando finalmente lo revisó, habría planteado la posibilidad de un síndrome compartimental, una condición que requiere atención urgente debido al riesgo de comprometer la circulación y los tejidos.

Según Angie, el médico aseguró que lo operaría esa misma noche y le indicó que no consumiera alimentos. Sin embargo, posteriormente una enfermera habría llevado comida a la habitación y les manifestó que la intervención se realizaría a las 9:00 de la mañana del día siguiente.

La situación empeoró durante la madrugada. El dolor de Diego habría aumentado considerablemente y dejó de mover los dedos de la mano.

“Parecía la mano de un muerto”, relató su pareja al describir el estado en el que se encontraba el miembro.

Ante la preocupación de una enfermera por la evolución del paciente, se habría solicitado incluso la valoración de un ortopedista externo. La revisión, según la denuncia, se realizó inicialmente a través de WhatsApp y el especialista habría considerado que no se trataba de un síndrome compartimental y que debía esperarse para realizar la cirugía.

Pero cuando el médico llegó posteriormente y examinó personalmente a Diego, la familia asegura que el brazo ya presentaba un fuerte olor que describieron como “a putrefacto”.

El especialista habría confirmado entonces que sí existía un síndrome compartimental y que era necesario intervenirlo de inmediato.

Una cirugía y luego un problema vascular

Finalmente, el 31 de julio, hacia las 9:00 de la mañana, Diego fue llevado a cirugía. Allí le realizaron una fasciotomía de urgencia, procedimiento utilizado para liberar la presión acumulada en los compartimentos musculares.

Sin embargo, después de la intervención, el médico habría informado a la familia que existía además un problema vascular que requería atención especializada. Según la denuncia, la clínica no contaba en ese momento con un cirujano vascular, por lo que Diego tuvo que ser remitido a otro centro asistencial.

La familia asegura que, pese a sus solicitudes, también tuvo dificultades para acceder a la historia clínica del paciente y que tuvo que acudir a una acción de tutela para obtener dicho documento.

Para Angie Rojas, el tiempo fue determinante y las horas transcurridas entre el ingreso de Diego y la intervención terminaron teniendo consecuencias irreversibles.

“Lo que es increíble es que después de 48 horas su brazo muriera por falta de la atención oportuna”, manifestó.

Ahora, mientras Diego enfrenta las consecuencias de la amputación de su miembro superior, su familia busca respuestas sobre lo ocurrido durante esas primeras horas de atención.

Por ahora, se trata de cuestionamientos formulados por la familia que deberán ser esclarecidos mediante la historia clínica, las valoraciones médicas y las investigaciones de las autoridades competentes.

La familia de Diego insiste en que no busca únicamente señalar responsables, sino conocer la verdad sobre lo ocurrido y establecer si existieron fallas en la atención que pudieron cambiar para siempre la vida de un joven cuya pasión por la música quedó ahora marcada por una dramática consecuencia.