Del SOP al SOMP
El SOP fue renombrado SOMP para reflejar mejor su origen metabólico y endocrino, y visibilizar diagnósticos tardíos y síntomas minimizados en mujeres.
El SOP fue renombrado SOMP para reflejar mejor su origen metabólico y endocrino, y visibilizar diagnósticos tardíos y síntomas minimizados en mujeres.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Esta semana, la revista médica The Lancet, junto con un grupo de profesionales de la salud que lleva más de 20 años estudiando el síndrome de ovario poliquístico (SOP), acaba de cambiarle el nombre a Síndrome de Ovario Metabólico Poliendocrino (SOMP). Me resulta indignante lo poco que ha sido estudiado el cuerpo de las mujeres.
El SOMP afecta a 1 de cada 8 mujeres y más del 75 % nunca obtiene un diagnóstico certero porque anteriormente se relacionaba directamente con problemas de quistes ováricos. Actualmente, se demostró que no es necesario tener quistes ováricos para sufrir esta condición.
Hay una realidad, y es que, al ser un síndrome que afecta desde la menstruación poco se ha estudiado. Como los síntomas pueden varias de cuerpo a cuerpo, muchas veces no nos creen.
Yo duré años diciéndoles a mis médicos: “Es que no ovulo”, y ellos me respondían: “¿Y tú cómo sabes cuándo ovulas?”. Y yo les decía: “Porque el flujo cambia cuando uno ovula y a mí no me está cambiando”. Y tengo que ser honesta, todavía no me creen que no ovulo. Cuento esto porque no es mentira y yo lo he vivido, médicos que consideran que soy exagerada, que no conozco mi cuerpo o que mis síntomas son otra cosa que no encuentran.
Me está saliendo acné, “pero no es en esta parte, entonces no es hormonal”. Subí de peso muy rápidamente, “no fue tan rápidamente”. Hago ejercicio y no cambia nada, “no estás haciendo bien el ejercicio”.
Cuando como azúcar me comienza a doler mucho la cabeza, “es tu imaginación, no tienes diabetes”. Se me cae mucho el cabello, “solo estás mudando, es normal”.
Creo que todo esto junto no es normal y siempre hay una respuesta negativa a lo que les pido. Es muy triste cómo se normalizan estos síntomas en las mujeres, tachándonos de exageradas, imaginativas o creativas.
Y rematan diciendo: “En tu historia dice que te niegas a tomar anticonceptivos, y esa es la única forma de tratar el SOP”. Lo que me parece ridículo porque, pues yo no soy médica, pero sé que las pastillas funcionan suprimiendo la ovulación. ¿Y cómo voy a curar mi ovulación suprimiéndola? Esta supresión tiene varios efectos secundarios, una hoja oficio, en letra pequeña, llena de posibles consecuencias de tomar pastillas. Está estudiado que el 85 % de las personas que las toman sufren alguno de estos efectos; las demás probablemente no saben que los dolores de cabeza o los malestares después de comer no son gastritis, sino efectos de las pastillas anticonceptivas.
En mi incansable búsqueda de respuesta encontré el Myo-Inositol. Después de investigar muchísimo, me ha ayudado a regular bastante todo. Y no, esto no es propaganda para el Myo-Inositol. Antes era conocido como vitamina B8, aunque realmente no es una vitamina porque no se obtiene de los alimentos, es una sustancia que produce el cuerpo. A mí me ha ayudado muchísimo, pero cada cuerpo es distinto y siempre es importante consultar con profesionales de la salud antes de consumir cualquier suplemento.
Lo más frustrante no es solo vivir con el SOMP; es tener que convencer constantemente a otros de que el dolor existe. Que el cuerpo habla. Que una mujer sí puede conocer su cuerpo mejor que quien apenas la escucha diez minutos en una consulta. Cambiarle el nombre al síndrome no borra años de desinformación, diagnósticos tardíos y síntomas minimizados, pero tal vez sí sea el comienzo de algo más importante: dejar de tratar el dolor de las mujeres como exageración y empezar, por fin, a creerles.