De “Patrias Milagro”
El texto destaca la solidaridad de los colombianos tras el terremoto y plantea el Golán como una cuestión de soberanía estratégica para Israel.
El texto destaca la solidaridad de los colombianos tras el terremoto y plantea el Golán como una cuestión de soberanía estratégica para Israel.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por: Jorge Echeverri
Admirable la resiliencia y sentido solidario de los colombianos frente a la tragedia del pasado 10 de agosto. Cientos de miles de ciudadanos de a pie se han dedicado a preparar kits de ayudas humanitarias para las víctimas del pavoroso terremoto e incluso muchos, aun arriesgando su integridad personal, se apostaron al lado de las moles de cemento quebrado que antes conformaban edificios y apartamentos, que ahora son ruinas, con el propósito de rescatar a seres humanos y animales supérstites y, en su defecto, sus cuerpos poli- fracturados.
Por allí estuvo mi hijo, con un grupo de compañeros universitarios intentando rescatar con vida, inútilmente, a Manuela, una niña compañera de mi sobrina, estudiante de arquitectura en la Universidad Javeriana de Cali, otra de las muchas familias destruidas por el evento catastrófico en casi la mitad de municipios de este grandioso país, principalmente en el Valle del Cauca, en Chocó, en Pereira -ciudad mayormente afectada- y, en general, en toda la tierra cafetera, puesta a girar alocadamente en torno de su propio eje.
De mi parte, enormes afectaciones familiares en la hermosa Perla del Otún, que el ilustre poeta Luis Carlos Gonzáles llamara “la querendona, trasnochadora y morena”, ahora con un nuevo calificativo: “llorona” y, dentro de ella, seis hermanas, dos hermanos y doce sobrinos “desplazados” de sus residencias por esta furiosa arremetida de la naturaleza, que nos ha puesto a todos a repensar sobre la vida y la muerte. Doble milagro sobre nuestra tierra colombiana: entró a regir la “Patria Milagro” que hace de tripas corazón para hacer rendir unas monedas sacadas de una olla raspada y, simultáneamente, la lluvia de enorme ayuda nacional e internacional que en algo mitigará la quiebra física de nuestros pueblos y ciudades.
Post-it. La arrojada decisión de Abelardo De La Espriella de reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, un territorio cercano a Damasco, todo él ocupado por Israel luego de las guerras de los Seis Días (1967) y la de Yom Kipur (1973), tiene su trasfondo. El expresidente Petro, desde cuando era guerrillero militante, se casó con la causa palestina, y el presidente Santos, a pocas horas de abandonar su cargo, a hurtadillas, le cerró a Israel la puerta en las narices en una actitud, ciertamente, descortés frente al entrante presidente Duque, al reconocer aquél oficialmente a Palestina como un “Estado libre, independiente y Soberano”, sin serlo.
Con ello, envalentonado, Petro llegó a romper relaciones diplomáticas con Israel, dio la orden de abrir una embajada de Colombia en Ramallah, capital administrativa de ese proyecto de Estado y llegó incluso a desafiar al presidente Trump en New York, megáfono en boca, instando a los militares estadounidenses a desobedecer órdenes de su presidente y a crear un “Ejército de Salvación del Mundo” para liberar Palestina.
Pero ahora llega ADLE, a corregir las cosas. Primero, reanudó las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel y ahora somos el segundo país del mundo en reconocer el estatus de su soberanía sobre el Golán, siguiendo el ejemplo de USA, primer mandato de Trump. Coincido con el argumento central de nuestra Cancillería en el sentido de que la zona en cuestión “tiene una importancia estratégica para la seguridad de Israel y se trata de un componente esencial para su defensa” lo cual, en la práctica, se traduce en soberanía. Israel es otra “Patria Milagro”, que logra sobrevivir rodeada de furiosos enemigos por todas partes.